M. Terry / El Sol

Muy motivadas – Jacqueline Urquidez (izquierda) y Jessica Tomas, estudiantes de último año de San Fernando, junto con Daniela Ornelas, estudiante de tercer año, quieren añadir un Campeonato de la Ciudad al título de la Liga Valley Mission.

Usted no oirá clichés bien gastados como “asuntos inconclusos” o “es nuestro turno”  del equipo de baloncesto femenino de la secundaria San Fernando.

Pero entienda esto. No hay un banderín del “Campeonato de la Ciudad de Los Angeles” en el gimnasio de baloncesto para chicas en la escuela, y las Tigers están cansadas de mirar fijamente el espacio en blanco metafóricamente.

“No tenemos un banderín. Queremos dejar un legado”, dijo la guard Jessica Tomas, una estudiante de último año. “Queremos irnos con un anillo”.

Saben que esta es una temporada en la que podrían estar en una buena posición para hacer algo al respecto. Se darán cuenta de lo buenas que son el sábado 10 de Febrero cuando se anuncia el bracket de playoffs de la División II de la City Section (junto con las posiciones de postemporada para chicos y chicas).

Antes del partido final de la temporada regular del miércoles contra el vecino rival, Sylmar, San Fernando tenía marca general de 23-4 y ya había reclamado un segundo título consecutivo de la Liga Valley Mission. Sylmar fue el último equipo en vencer a las Tigers en un partido de la liga, sacando una victoria de 39-34 el 27 de Enero de 2017. San Fernando ha ganado 15 partidos consecutivos de la liga desde entonces (los resultados del encuentro del 7 de Febrero no estaban disponibles a la hora del cierre de esta edición).

Las Tigres quieren más. Y hay un alto nivel de confianza reverberando a través de la lista de 14 jugadoras, fortificada por ocho estudiantes de último año, que pueden hacer más.

“El año pasado éramos un equipo decente [pero] no puedo decir que éramos sólidas”, dijo la guard Jacqueline Urquidez, una estudiante de último año. “Por supuesto que tenía confianza en el equipo del año pasado. Pero la diferencia este año — tenemos una química mucho mejor. El año pasado queríamos ganar pero, para mí, no lo queríamos tanto” como esta temporada.

Las Tigres han estado en una carrera increíble; tienen marca de 54-15 desde que Ricardo Gutiérrez asumió como entrenador en jefe en la temporada 2015-16. Él atribuye el éxito en la “ética de trabajo” que se ha inculcado en el equipo, y las demandas que hace en su nivel de rendimiento.

“Estoy tratando de seguir siendo consistente con esto”, dijo Gutiérrez. “[Eon] los entrenadores anteriores era inconsistente, por lo que las chicas me dijeron, especialmente en condicionamiento. Ahora realmente no tenemos una temporada baja. Aparte del período muerto [de tres semanas] estamos trabajando duro todo el año, y eso ha hecho una diferencia. “

La adición de Daniela Ornelas, una joven que se trasladó desde la secundaria Alemany, también ha hecho una diferencia al dar a las Tigers otra guard fuerte y jugadora experimentada. Ella está contenta de que la transferencia no ha generado problemas; Ornelas es la hijastra de Gutiérrez, que podría haber – intencionalmente o no – perturbado la jerarquía del equipo que ya estaba funcionando. Tanto su piel como su ego necesitaban ser gruesos desde el principio.

“Ricardo no me hace las cosas más fácil”, dijo Ornelas. “Me [crítica más duro sobre mi juego] porque yo vivo con él. Escucho toda la crítica. Pero me aguanto”.

Ella dijo que su aceptación por el equipo, sin embargo, fue “casi inmediata. Nuestro primer juego. Me encanta el hecho de lo pacientes que fueron conmigo. Empecé de cero, pero me dieron la bienvenida muy bien”.

Urquidez, por su parte, no pensaba que habría un problema por haber jugado con en contra de Ornelas en las ligas menores.

“Yo sabía quién era”, dijo Urquidez. “Yo sabía de lo que era capaz. Ella es divertida y una buena compañera de equipo.

“Algunas jugadoras nuevas, cuando toman un lugar o van al primer equipo automáticamente, otras [jugadoras] pueden pensar negativamente-  ‘porque ella es la hija del entrenador ella está recibiendo la preferencia’. Pero con nosotros, no es así. Ella ha estado jugando mucho más tiempo que nosotros, y sabe más cosas que cualquier otra persona. Ella se ha ganado su lugar, y es donde ella tiene que estar en este programa”.

Las Tigers pensaron que eran lo suficientemente buenas para ser un campeón de la ciudad la temporada pasada, ganando la liga y yendo 21-6 en general. Pero fueran noqueadas de los playoffs de la División II por Cleveland en las semifinales. Cleveland terminó ganando el campeonato.

“No hay una práctica o un partido que pase donde no pensamos en esa derrota”, dijo Gutiérrez.

Tomás está de acuerdo, añadiendo que las jugadoras tienen una mejor comprensión de por qué perdieron.

“No podemos mantener la cabeza abajo”, dijo. “Si empezamos a estar detrás en el marcador, tenemos que seguir intentándolo. Eso es lo que siento que [no] ocurrió el año pasado con el partido de Cleveland. Empezamos a perder, y luego hubo errores y perdidas de balón.

“No importa cómo estemos jugando, tenemos que tener una buena mentalidad sobre nuestro equipo. Tenemos que pensar positivamente en el juego”.

Esta temporada, la única derrota de San Fernando contra otro equipo de la ciudad había sido ante Dorsey de Los Angeles en un torneo. Las otras pérdidas, también en torneos, fueron ante equipos de la Southern Section como son Dominguez de Compton, Santa Monica, y Leuzinger de Lawndale.

Ellas creen que están jugando bien y tomando auge en el momento adecuado. Pero ese es otro cliché que hay que evitar.

En cambio, las Tigers están preparadas para ir a los playoffs listos, tanto emocional como físicamente.

“Como dijo Jessica, si otro equipo sale un poco más fuerte que nosotras y empieza a marcar más que nosotros, no podemos bajar la cabeza”, dijo Urquidez. “Tenemos que seguir avanzando. Una vez que entramos en la cancha y sabemos que es playoffs, todo el mundo tiene que pensar positivo. Vamos a mostrarles de lo que estamos hechas”.