M. Terry / El Sol

“Se necesita un pueblo para criar a un niño”, es un adagio que describe el corazón de dos mujeres en la comunidad local cariñosamente conocidas como “Mamma Haaze” y “MamaWhiz”.

Para Melba Gilkey—el nombre, “Mamma Haaze” era lo que los niños del vecindario la llamaban cuando empezaron a llegar a su casa en la Calle Fox de San Fernando queriendo aprender a bailar Hip hop como su hijo Carl, de 12 años de edad.

“Los padres venían a ver qué pasaba, especialmente cuando sus hijos llegaban a casa tratando de girar sobre sus cabezas”, se rió. Su hijo Carl no sólo fue un talentoso bailarín, pero a los 15 años trabajó en una estación de radio como un DJ y más tarde se convirtió en “DJ Haaze”, que le ha dado trabajo en todo el mundo.

“A medida que crecí la gente tocaba continuamente a nuestra puerta”, dijo Carl. “Mi mamá me preguntaba, ‘¿qué está pasando aquí?’ Luego me preguntaba ‘¿Qué quieres hacer?’ ‘Y le dije que quería empezar un centro juvenil y dar algo que no teníamos y mi mamá fue a la comunidad para averiguar toda la información que necesitábamos para empezar una organización sin fines de lucro. Ella hizo eso”.

Los niños del barrio bailaban al lado de su casa y como su hijo, Mamma Haaze podía ver que se necesitaba un espacio más grande y mejor no sólo para el baile, sino por lo que naturalmente se convirtió en el Centro Hazze Hip Hop Culture Dream Center.

Este año serán 19 para el centro con cientos de niños “locking, popping and breaking” no solo aprendiendo a bailar, sino también disfrutando de la cultura positiva del hip hop.

Carl dijo que Mamma Haaze no sólo le ayudó a realizar su sueño, sino los sueños de muchos otros jóvenes en la comunidad. “Le debo su gran gratitud y la gente nos ha dicho que ayudamos a salvar sus vidas. El centro cuenta con bailarines que han construido sus propias carreras compitiendo internacionalmente y como DJ Haaze han viajado por el mundo.  Cuando Carl está de viaje, es Mamma Haaze quien está recogiendo gente y celebrando clases.  Han encontrado que nunca se sabe qué puerta se puede abrir.  Uno de sus bailarines callejeros que actuaba en el paseo de la Calle 3 fue visto por Mel Gibson que lo puso en una de sus películas. También hay quienes han elegido el centro sobre pandillas.

Para Mamma Haaze, que nunca toma crédito, comparte su momento reciente de alegría al estar en la comunidad y oír a un joven en la tienda llamándola, “El niño dijo ‘Hola maestra, Hola mamá’, pensé que lo bueno que es que él me ve y piensa en mí como su maestra o como mama”.

Ella también recibe una gran alegría en ver que se reconoce el atletismo de esta forma de arte, “por primera vez en los Juegos Olímpicos Junior de verano de este año hay una competencia para el hip hop”, dijo.

Siempre conocida como alguien que alaba a los demás mientras ella es realmente con la que puedes congtar, su teléfono suena cuando la gente tiene necesidad de voluntarios, y cuando da de su tiempo, ella está lista para buscar en su bolsillo y dar su propio donativo. Aunque ahora puede ser considerada una ciudadana de tercera edad, sin fanfarria, está ahí fuera recogiendo basura durante los días de limpieza de la comunidad. Ella ha ampliado el trabajo en el Centro Haaze para promover la palabra hablada con eventos que destacan la libre expresión, la música y la poesía que ella llama, “Mental Mondays” (los lunes mentales).

Mama Whiz

Pierre Ivan Arreola ha aprendido mucho de Mama Haaze, el Centro Haaze Hip Hop Haaze y Mama Whiz.

Él llama a estas dos mamás “personas muy humildes que están en la verdad, mujeres poderosas centradas en la comunidad que han arrojado a través de los años muchas líneas de vida.

“Me enseñaron los principios de hacer algo de la nada”, dijo. “Aprendimos que si cada uno daba diez dólares, podíamos pagar para organizar un espectáculo”.

Pierre, ahora un graduado de la Universidad Brown, encontró un hogar con Mama Whiz y sus dos hijos Lorenzo y Eric Chapman, después de que su propia familia lo echara fuera cuando él estaba en el último año de la escuela secundaria.

“Yo estaba en el equipo de lucha libre en la secundaria de San Fernando con los hermanos Chapman y cuando le dijeron a su mamá que no tenía hogar, me dejó quedarme con ellos”.

Desde que eran niños pequeños, los hermanos Chapman habían estado yendo al Centro Haaze con su papá, Lorenzo Chapman que tenía afición para el break dancing desde los años 80 cuando crecía en Pacoima. “En ese entonces no había una vista positiva al respecto, y nos daban multas para bailar en la calle”, dijo Mama Whiz. En el Centro Haaze, pude ver los resultados positivos que trajo.

Sus hijos formaron su propio equipo de baile que nombraron, “The Whiz Kids” (los niños Whiz), y entonces, naturalmente, sus padres se llamaban Pappa y Mama Whiz. Su casa se conoció como un “Dojo”, un lugar seguro para practicar. De manera similar a los primeros años en la casa de Mamma Haaze, su casa fue utilizada como un lugar para practicar el baile.

“Haaze y los chicos mayores le enseñaron a mis hijos y vi un resultado tan positivo de la cultura hip hop y por eso les di la bienvenida, porque vi buenos resultados y fue un gran resultado en lugar de estar en las calles donde vivimos en Pacoima. Y se convirtió en el dojo”.

“Después de que mi esposo murió, se convirtió en parte de su legado que queríamos continuar aún más”.

Mama Whiz, que también trabaja para servicios de asistencia legal en la comunidad, enseñó a sus hijos que si quieres mejorar tu comunidad, comienza contigo.

Tanto Mamma Haaze como Mama Whiz se apresuran a dar elogios la una a la otra.

“Después de que su esposo Lorenzo muriera, Mama Whiz no paró, y ella siguió trayendo a los muchachos al centro y aunque al principio ella estaba tan involucrada como su esposo, ella lo apoyó y de esa experiencia, ella apoyó los esfuerzos de sus hijos con Pierre y ahora otros en la formación de la organización, GR818ERS”, dijo Mamma Hazze de su contraparte.

“Siempre vamos a los mismos eventos y nos vemos a través de la habitación y sonreímos sabiendo que las dos estamos todavía aquí”, dijo Mama Whiz. “Mamma Haaze ha hecho tanto”.

Desde su creación, los GR818ERS ha ampliado el Centro Haaze para ofrecer componentes para el arte graffitti, organización comunitaria, aprendizaje, atletismo y un club de lucha libre.  Mam Whiz es quien une la organización.

“A los chicos se les ocurrió la idea porque muchos de los eventos a los que mi marido los llevaba eran bastante lejos, por lo que querían iniciar una organización en el Valle. Como madre es tan bueno ver que lo hicieron realidad”.

Han incorporado su amor por el hip hop y han abierto la puerta aún más amplia para construir sobre lo que aprendieron en el Haaze Hip Hop Center. “Tal vez no todo el mundo quiere ser un bailarín, tal vez quieran aprender a hacer otra cosa, tal vez incluso correr una organización, por lo que damos tutorial a los niños y hacemos que organicen eventos y aprendan a hacer eso y al ofrecer más podemos llegar a todos los niños”.

“Mi comunidad siempre ha sido importante para mí. Creo que si quieres ver positividad a tu alrededor, empieza contigo y yo siempre les he dicho eso.  Quería asegurarme de que mis hijos entendieran eso y preguntarles ¿qué estás haciendo por tu comunidad?

Sus dos hijos, ahora dos hombres crecidos, trabajan en empleos que son significativos para ellos y conectados a sus lecciones tempranas.

“Es debido a lo que se inició que las vidas se han salvado”, dijo Carl (DJ Haaze), “muchos han vuelto con nosotros para decirnos eso.  Pappa Whiz dijo que no quería ver a sus dos hijos entrar en pandillas, así que los trajo a nuestro centro y esos jóvenes empezaron el GR818ERS que ahora es realmente un movimiento que incluye a los GR818ERS Juniors. Ahora hay cuatro generaciones, que comenzó con el apoyo de Mamma Haaze que han llegado a través del centro”.

Uno de los bailarines que Haaze llama un “hermanito” ahora es considerado uno de los mejores bailarines de hip hop del mundo. A muchos les va bien. Arreola ahora trabaja en la Comisión de Relaciones Humanas de Los Angeles en el centro de la ciudad.

“¿Puedes creer que casi rechazé mi oportunidad de ir a una escuela de la Ivy League, pero me animaron a ir. Mama Haaze y Mama Whiz son gemas en la comunidad, ayudando al Valle. Incluso me han ayudado a reconciliarme con mi propia madre biológica”, dijo Arreola.

“Vieron más allá de quiénes éramos, ven lo que podemos llegar a ser”.

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