Foto / Darryl Washburn

Nunca pasa de moda -- Los Patriots de Birmingham celebran su secundo campeonato consecutivo de la City Section, esta vez en la División Open.

Habían pasado un par de horas después que la secundaria chárter Birmingham Community había capturado un segundo campeonato consecutivo de béisbol de la ciudad de Los Angeles, esta vez en la nueva División Open creada para ayudar a diseñar un sistema estatal de playoffs de las escuelas secundarias para 2019.

Esas pocas horas le dieron al entrenador Matt Mowry la oportunidad de contemplar.

“Ponemos a nuestros chicos a batallar durante el invierno y la temporada regular”, dijo Mowry. “Que se prueben el el campo contra algunos de los mejores de la Sección Sur, por lo que para la liga y los playoffs nuestros chicos están preparados para esa [clase de] adversidad. Nuestro núcleo principal de 15 eran un equipo que, si no se adelantaban de inmediato, entonces para la segunda o tercera vez en el bate podían pegarle a los lanzamientos. Así trabajamos. Sabemos que nuestra ofensiva se vuelve mejor siempre y cuando el juego siga adelante “.

 Así fue como se escribió el guión para la victoria 4-3 de los Patrios contra El Camino Real el 2 de Junio en el Estadio de los Dodgers.

 El campeonato, el sexto en la historia de la escuela, dio a Birmingham cupo en un club muy exclusivo. Sólo Chatsworth, El Camino Real, Fremont, Granada Hills, Kennedy, Los Angeles CES y Venice han ganado títulos consecutivos (o en algunos casos varios en racha) desde que la City Sectin comenzó a ofrecer partidos de campeonato que se remontan a 1943.

Sin embargo, eso no parecía muy probable al principio.

Birmingham (26-10), que ocupaba la tercera casilla en los playoffs, se veía extremadamente carente de chispa al principio, generando sólo dos hits en las primeras cuatro entradas contra Adam Christopher, el abridor de los Conquistadors. En ese momento, El Camino Real (18-15) había construido una ventaja de 3-0, y había sacado al titular Armando Yáñez de los Patriots del juego.

“Christopher hizo un trabajo increíble [para El Camino Real] hoy”, dijo Mowry. “Él luchó, especialmente para un estudiante del grado 10 en ese escenario. Tuvimos oportunidades, pero no pudimos anotar. (El entrenador de los Conquistadors) Josh (Lienhard) prepara a sus chicos para esas situaciones y ese chico estaba preparado. Él hizo su trabajo y fue tan bueno hoy”.

Si El Camino Real hubiera ganado, no habría sido tan sorprendente. Los Conquistadors ganaron ambos encuentros entre estos equipos de la Liga West Valley por un marcador combinado de 23-5. Pero, si eres Birmingham, eso era simplemente parte de la acumulación de trabajar a través de los niveles de la adversidad a lo largo de la temporada que llevó a los Patriots a este punto.

Fueron capaces de volver porque su lanzador de socorro DJ Vergini, sólo permitió un hit y cero carreras en sus 3.2 entradas de trabajo. Eso compensó por la última vez que se enfrentó a El Camino Real el 11 de Abril, cuando Vergini no duró una entrada en una derrota de 15-5. No había aparecido en ninguno de los juegos anteriores de la postemporada de Birmingham.

“DJ no tenía muchas entradas en los playoffs”, dijo Mowry, “pero las hizo contar”.

“Los entrenadores me habían alistado”, dijo Vergini después. “Trabajamos para tener corredores en la base, todo ese tipo de situaciones… realmente nos prepararon.

“No he lanzado mucho esta temporada. Pero siempre tenemos que estar preparados. Y tomarlo lanzamiento por lanzamiento”.

La sensación de una posible victoria comenzó a difundirse en la caseta de los Patriots cuando finalmente anotaron una carrera en la quinta entrada para ponchar la invencibilidad de Christopher. “Cuando finalmente tienes una carrera, te da esa inyección de adrenalina”, dijo Mowry. “Hemos dicho a los chicos que podemos anotar en racimos, y ellos lo creen.” 

Lienhard necesitaba cambiar los lanzadores en la parte baja de la sexta entrada — Christopher (106 lanzamientos) había alcanzado su límite — y trajo a Jack Whisnant.  Pero Whisnant rápidamente golpeó a sus dos primeros bateadores, Daniel Velázquez y Víctor Villa. Y el resto de la entrada El Camino Real se vino abajo.

 Joey Klein — que había estado jugando en la primera base — ahora fue al montículo. Mark Gallardo de los Patriots pegó un hit de sacrificio, pero llegó seguro a la primera base gracias a un tiro errante de Klein a primera. Velázquez logró anotar, cerrando la brecha a 3-2, y los otros corredores moviéndose a segunda y tercera base.

Llegó el bateador zurdo Andrew Acosta para hacer frente al derecho Klein. Acosta se veía mal en un swing temprano, abanicando. Si los fans de Birmingham estaban nerviosos por él, Acosta no lo estaba.

 “Yo estaba definitivamente un poco ansioso”, dijo Acosta. “Pero me acordé de que a principios de la temporada le bateé bastante bien en los lanzamientos interiores. Así que me imaginé que se quedaría fuera.

Klein, de hecho, permaneció en la mitad exterior del home. Acosta vio un lanzamiento que podía batear, pero no trató de matarlo. En lugar él lo sirvió al campo izquierdo para un hit solitarrio y permitir que entrara la carrera de empate y la ventaja.

“Enfatizamos a nuestros jugadores que ‘tomen lo que se le da’”, dijo Mowry. “Si es un lanzamiento de calidad, dar al campo opuesto. Acosta creyó en eso y él sale como héroe… Pero él lo adoptó toda la temporada.

Mientras tanto, el receptor de Vergini, Jack Tincher, se sentó con él en la caseta mientras Birmingham se recuperaba, y lo mantuvo concentrado. Y cuando El Camino Real consiguió la carrera de empate, Vergini dijo que el resto del infield “me calmó” con dos outs, para que él y Birmingham pudieran terminar con la victoria y tuvieran una celebración exuberante.

“Seguro que soñé con esto — todo el mundo lo hace”, dijo Acosta sobre su hit que valió el triunfo en el encuentro. “Pero los sentimientos no son iguales a lo que realmente sucede. Una vez que se vuelve realidad, es una locura”. 

Ha sido un año maravilloso para los Patriots, que han ganado tres títulos de la ciudad en los últimos cinco años. Pero Mowry dijo que no se trata sólo de tener un programa exitoso con jugadores talentosos.

 “Más que nada, con nuestros chicos, de lo que hablamos es de ser una familia”, dijo el entrenador. “Tienen altibajos, pero al final del día se aman.

 “Hay mucho más en esto que victorias y derrotas y campeonatos. Es genial tener esa oportunidad. Pero para un niño como Yáñez ser un dos veces campeón de la ciudad y obtener un diploma de la escuela secundaria – que era un indigente, tenía problemas familiares – utilizamos el béisbol para ayudar al chico a conseguir un diploma. Los campeonatos son la cereza del pastel”.

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