Rosa Berrelleza y su hija de 15 años, Angela Bedolla.

Muchos padres no están enviando a sus hijos a la escuela mientras dura la huelga.

Rosa Berrelleza es una de estos padres. Su hija de 15 años, Angela Bedolla, asiste a la secundaria Verduo.

“Yo no enviaré a mi hija a la escuela en apoyo a los maestros”, dijo Berrelleza al San Fernando Valley Sun/El Sol.

Los miembros del Sindicato de Maestros de Los Angeles (UTLA), que representan a educadores del Distrito Escolar Unificado de Los Angeles (LAUSD) empezaron una huelga el lunes 14 de Enero después de dos años de negociaciones contractuales y no han alcanzado un acuerdo.

La unión pide un aumento salario y menos alumnos por clase, entre otras demandas. 

Berrelleza recordó que cuando ella asistía a la secundaria en San Diego hubo una huelga de maestros, y su madre la sacó de la escuela y hasta se unió a las protestas.

Esta vez está haciendo lo mismo con su hija.

“No voy a cruzar las líneas de piquete”, dijo. “Realmente creo que en lo que ellos (los maestros) están pidiendo. El número de estudiantes por clase es demasiado alto. He oído que hay 37 estudiantes en diferentes clases y no creo que eso sea justo”.

También concuerda que debe haber más enfermeras y empleados asignados a las escuelas.

Berrelleza dice que su hija le ha dicho que muchos de sus compañeros tampoco están asistiendo a clases.

Y ella no ve el valor de enviar a su hija a la escuela para que pase todo el día en el gimnasio o en auditorio sin ninguna instrucción.

  “No van a tener suficientes maestros sustitutos para cada salón”, dijo Berrelleza. “No sé qué tipo de caos vaya haber”. 

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