WASHINGTON (AP) _ Brandon Judd, presidente del sindicato que nuclea a miles de agentes de la Patrulla de Fronteras, resta peso al axioma que dice que nadie sale ganando cuando hay una paralización de las actividades del gobierno.

Su cercanía al presidente Donald Trump ha elevado su estatura y mejorado la imagen de la Patrulla, un organismo que nunca tuvo la jerarquía del FBI o el Servicio Secreto.

Al mismo tiempo, Judd, presidente del Consejo Nacional de la Patrulla de Fronteras, ayudó a validar la feroz retórica de Trump en torno a la inmigración y su convicción de que un muro en la frontera sur es vital para contener lo que describen como una crisis humanitaria.

La demanda de Trump de 5,700 millones de dólares para que pueda cumplir con su promesa de erigir un muro ha desatado una dura puja con los demócratas en el Congreso y la paralización parcial del gobierno más larga de la historia.

Judd dijo en respuestas escritas a una serie de preguntas que no es un asesor oficial del presidente. Pero, agregó, toda vez que el sindicato “puede generar conciencia en el público acerca de los grandes problemas y peligros que enfrentan los agentes de la Patrulla de Fronteras en la frontera, nuestros miembros se benefician”.

Veterano con 21 años de servicio en la Patrulla, Judd ha sido un firme aliado desde que el Consejo de la Patrulla de Fronteras apoyó a Trump para presidente a fines de marzo del 2016. Fue la primera vez que le brindó su respaldo a un candidato a la Casa Blanca. Se presentó junto a Trump este mes en la Casa Blanca y nuevamente se los vio juntos durante la visita del mandatario la semana pasada a McAllen, Texas, ciudad del valle del río Bravo (Grande para los norteamericanos) donde han aumentado los cruces ilegales de la frontera.

“Brandon… lo conozco desde el principio”, dijo Trump durante una charla en las oficinas de la Patrulla en McAllen. “Y casi desde antes de que la anunciase (su candidatura) estuvo a favor de mis ideas y de nosotros”.

En la Casa Blanca Trump lo presentó como un amigo y asintió cuando el líder sindical afirmó que “los muros funcionan”. La inesperada presencia de Judd obligó a Kevin McAleenan, comisionado del Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza, a cancelar una conferencia de prensa que estaba a punto de comenzar en la sede de esa dependencia a pocas cuadras.

Doris Meissner, comisionada del Servicio de Inmigración y Naturalización durante el gobierno de Bill Clinton, dijo que era notable ver a Judd en la Casa Blanca con Trump y no a los funcionarios de seguridad nacional responsables de sacar adelante las iniciativas del mandatario.

“No es así que se maneja el gobierno”, expresó Meissner, quien hoy trabaja con el Instituto de Políticas Migratorias.

Igual que tantos otros empleados del gobierno, los agentes de la Patrulla de Fronteras siguen trabajando en medio de la paralización de tareas y sin saber cuándo cobrarán su próximo sueldo. Las versiones de que los empleados federales “no están de acuerdo con la paralización” no son ciertas, aseguró Judd en la Casa Blanca.

Mientras Judd estaba en McAllen, no obstante, cientos de empleados del gobierno licenciados se reunieron frente a la Casa Blanca para pedir que se suspenda de inmediato la paralización de actividades. Y la Federación Americana de Empleados del Gobierno, a la que está afiliada el Consejo de la Patrulla de Fronteras, ha demandado al gobierno, aduciendo que es ilegal obligar a los empleados federales a trabajar sin cobrar.

El apoyo de Judd al muro coincidió con el lanzamiento de la candidatura de Trump a la presidencia. No hay indicios de que Judd haya exhortado públicamente al Congreso a que destinase dinero a la construcción de un muro entre el momento en que fue elegido presidente del Consejo de la Patrulla en el 2013 y el apoyo del sindicato a Trump. 

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