Foto / El Sol

La Ciudad de Los Ángeles y las agencias del Condado tienen dinero. También tienen su ejército de voluntarios.

Ya empezó el conteo de desamparados 2019.

La Agencia de Servicios para Personas sin Hogar de Los Angeles (LAHSA) y más de 8,000 voluntarios comenzaron un censo de tres días de la ciudad, el Valle de San Fernando, y el resto del condado el martes, 22 de Enero para tratar de evaluar en el terreno la cantidad actual de indigentes. Es el mayor conteo de su tipo en la nación, según funcionarios de LAHSA.

El conteo concluirá esta noche, 24 de Enero.

Los voluntarios de LAHSA y otros esperan cubrir más de 4,000 millas cuadradas a través de 163 sitios de despliegue durante ese lapso de tres días para obtener una cifra lo más precisa posible, y a continuación, utilizar los resultados para promover y desarrollar más refugio y servicios a través del apoyo federal y del condado.

Los resultados del conteo se revelarán en Mayo.

“Cuando el mundo siente que se ha separado, Los Angeles muestra lo que se siente cuando nos juntamos”, dijo el Alcalde Eric Garcetti en una conferencia de prensa antes que él, la Concejal Nuri Martínez (Distrito 6) y el supervisor del Condado Mark Ridley-Thomas se unieron con otros voluntarios para salir a las calles y comenzar el conteo.

“La indigencia…es algo para lo que por mucho tiempo no hemos tenido los recursos, y el amor ni  la atención. Pero eso también está cambiando. Me preguntaron si la gente debería sentirse frustrada por la falta de vivienda y yo respondí: ‘siéntete así, porque si no, no tienes corazón”.

Garcetti señaló a la medida aprobada por los votantes H y la Proposición HHH, así como el plan de gastos de $402 millones aprobado por la Junta de supervisores para proporcionar el apoyo financiero para las agencias de la ciudad como LAHSA y LA Family Housing para desarrollar la vivienda permanente, y vivienda de crisis, transicional y provisional entre los diversos servicios de apoyo ofrecidos.

Una de estas instalaciones es el Fiesta Apartments en North Hollywood, un complejo de viviendas con 50 unidades de apoyo para los adultos de bajos ingresos y/o crónicamente sin hogar que abrieron el año pasado. Donde se celebró la conferencia de prensa del martes. 

El año pasado 49 personas se mudaron de las calles a los Fiesta Apartments –49 personas que ahora tienen un lugar para llamar hogar”, dijo Martínez.

“Enviaremos voluntarios desde el Centro de Recreación de Sun Valley a Kaiser Permanente en Panorama City, a Penny Lane en North Hills y otros rincones en Van Nuys y Arleta. A lo largo del Valle del San Fernando verná miles de personas que se ofrecerán como voluntarios [para contar]. Se ha dicho mucho sobre el tratamiento de personas sin hogar con compasión y respeto. También debemos decir que dejar que la gente viva en las aceras no tiene compasión ni respeto. 

Los funcionarios de la ciudad se apresuraron a decir que el conteo del año pasado reveló una disminución del 4 por ciento en los desamparados del Condado, un total de 53,195, por primera vez en cuatro años.

Pero incluso con un descenso en los números, 39,826 personas — o el 75 por ciento de los contados — no tenían refugio y vivían en las aceras, vehículos y carpas o en protección improvisada.

El Valle de San Fernando vio un aumento del 6 por ciento, poniendo a la población sin hogar de la región en 7,773 personas.

A Martínez se le preguntó si eso significaba que más recursos vendrían al Valle.

“Seguro, creo que mi distrito entero ha experimentado un aumento en la falta de vivienda, particularmente en comunidades como Van Nuys y Panorama City”, dijo. “Eso dictará dónde están los recursos. Pero también me interesa saber de dónde vienen las personas”. 

Un voluntario del censo de indigentes fue Priscilla Coughran, residente de Van Nuys, que trabaja para el Centro de Salud de Northeast Valley. Coughran dijo que ella y su esposo Ryan y dos hijos — uno de ellos diagnosticado como autista — se convirtieron en desamparados hace tres años a pesar de tener un trabajo a tiempo completo.

“Nuestro alquiler aumentó y ya no podíamos permitirnos quedarnos en nuestra casa”, dijo Coughran. “Terminamos en nuestro coche, yendo de un hotel a otro cuando teníamos dinero para pagar por ellos”.

Ella dijo que la familia finalmente se conectó con LA Family Housing, lo que les ayudó a encontrar un lugar para vivir y “verdaderamente salvó nuestras vidas”.

“Nunca olvidaremos lo que pasamos, y es por eso que hacemos todo lo que podemos para devolver y apoyar a aquellos que están experimentando los mismos contratiempos que atravesamos. Cuando supimos sobre el conteo de personas sin hogar, ni siquiera era una pregunta si nos gustaría [ser voluntarios]”, dijo.

“Las personas que están en las calles ahora, les estamos dejando saber que los vemos y que importan. Hemos estado allí, y estamos aquí para ayudarles ahora”.

Incluso si el compromiso de reducir el número total de los desamparados todavía parece desalentador, Garcetti reafirmó el compromiso de que “vamos a seguir contando” hasta que no quede nadie.

“Incluso en los años en que podemos declarar un ‘cero funcional’, la gente caerá en el desamparo cada año”, dijo Garcetti. “El objetivo es poner fin a lo que hay en las calles y tener una resolución rápida para las personas que caigan en las calles en el futuro.

“Habrá trauma, un sistema de cuidado adoptivo, habrá violencia doméstica, veteranos regresando a casa de las guerras. Nuestro desafío es cuán rápido podemos encontrarlos y darles vivienda, en lugar de asignarlos a las calles durante años. Y tener esta línea de base nos permite servir mucho más quirúrgicamente. Siento el impulso. Lo entiendo cuando la gente dice ‘bien, todavía está 94 por ciento tan malo como el año anterior’. Eso es real. Pero veo y siento el impulso. Y creo que es irreversible”.