M. Terry / El Sol

Bien hecho, Wolves — Van Nuys celebra el primer campeonato de basquetbol femenino de la Ciudad después de derrotar a Dorsey en la final de la División II.

Casi nunca identificas una canasta en el primer cuarto de un partido de baloncesto como el que decide el resultado.

ero eso es bastante cerca a la razón por la que la secundaria Van Nuys es ahora el campeón de la División II de la ciudad en el baloncesto femenino.

Las Wolves estaban en desventaja frente a la secundaria Dorsey de Los Angeles, 10-5, cuando se acabab el primer cuarto de su juego de título en la secundaria chárter Birmingham Community el viernes, 22 de Febrero. Se veían nerviosas e inciertas en contra de las Dons, que eran más altas y que actuaban confiadas.

Pero luego la guard Roselyn Poommai de 5-4 de alto dribló hacia el lado de Dorsey de la cancha, consiguió dar unos pasos más allá de la línea de media cancha y lanzó un tiro de 35 pies. No golpeó nada más que la red mientras sonaba la campana para terminar el primer cuarto.

Esa canasta significaba más para Van Nuys que sólo cortar la ventaja de Dorsey a 10-8. Envió un rayo que hizo creer a todas las miembros del equipo de las Wolves, que pasó a ganar el juego, 43-29, y reclar el primer campeonato de la ciudad de la escuela en el baloncesto femenino.

Hubo una plétora de equipos ganadores del título de baloncesto procedentes del Valle durante el fin de semana. Tanto los chicos y chicas de Granada Hills Charter ganaron campeonatos de la ciudad, al igual que el equipo de los chicos de Arleta. Sierra Canyon y Chaminade ganaron también los títulos de los chicos de la Sección Sur.

Pero la victoria de Van Nuys pudo haber sido la más inesperada de todas. Y no sólo porque las Wolves nunca habían ganado un campeonato en otras cuatro apariciones finales, la última en 1990.

Si la mera imagen determina el valor de un equipo, Van Nuys sería casi invisible, con jugadoras que no son ni muy altas ni físicamente dotadas. Las Wolves también estaban jugando bajo un entrenador en jefe por primera vez como es Elizabeth Lezama, que había renovado totalmente su estilo de juego, así como exigir niveles más altos de acondicionamiento y dedicación al juego, es decir, levantamiento de pesas y sesiones de video.

“Fue duro al principio. No estaban acostumbradas a ello”, dijo Lezama. “Pero el año anterior, Crenshaw acababa de cerrarnos el paso en los cuartos de final con su fisicalidad. Así que [los entrenadores] les dioron un descanso de un mes después de perder contra Crenshaw, pero luego tuvimos que jugar en el otoño e invierno. También tuvieron que ir a la sala de pesas.

 

“Lo hacíamo seis días a la semana. Era diferente. Pero queríamos ganar”.

Lezama y sus asistentes pasaron esa fuera de temporada instalando un sistema ofensivo que dependía de la velocidad y la inteligencia. Van Nuys tenía un montón de ambos. También le pidió a Poommai que pasara de ser la principal anotadora a líder del equipo como un point guard, corriendo la ofensiva y manteniendo a todas involucradas.

El plan funcionó mejor de lo esperado. Con Poommai y su compañera de guardia Jackie Buenaventura como co-facilitadoras en la ofensiva, y Meshiaro de Guzman emergiendo como una amenaza de puntuación desde la línea de tres puntos, Van Nuys ganó su primer título de la Liga Mission Valle y se le dio la primera casilla en los playoffs de la División II. Las Wolves no tuvieron problemas para vencer a Middle College, San Pedro y Marshall para llegar a la final contra Dorsey.

Pero antes del partido Lezama se dio cuenta de la ansiedad en la mayoría de los rostros de las jugadoras. “Creo que estábamos tan nerviosas como nunca nos habíamos visto en este tipo de escenario”, dijo. Y las Wolves salieron al encuentro contra los Dons viéndose desconcertadas e inseguras.

Entonces llegó Poommai.

“Sentí que sólo necesitábamos sentir esa confianza”, dijo Poommai, quien fue acosada por compañeras de equipo después de la canasta. “Cuando pegamos un tiro, empieza a crecer lentamente”.

“La vi hacer ese mismo tiro contra Marshall en la primera ronda de la temporada pasada. Y lo hizo contra Marshall de nuevo este año en las semifinals”, dijo Lezama. “Si ella tiene ese tiro abierto… Cuando la vi poner sus pies, sentí que ella lo haría. Ella es muy decidida. Y éramos un equipo diferente después de eso. [Hacer ese disparo] trajo mucha motivación. Después de eso, fue ‘vamos’”.

Dorsey todavía se aferró a una ventaja de 19-18 en el medio tiempo. Pero en el tercer cuarto, Van Nuys tuvo su juego de correr a toda velocidad, conduciendo constantemente más allá de las Dons para facilitar las canastas. Defensivamente, las Wolves se afianzaron y obligaron a las Dons a hacer una serie de disparos rápidos y casi de pánico. Al final del cuarto Van Nuys anotó 14 puntos y Dorsey sólo tres.

Casi el final del juego.

Después Poommai reflexionó sobre el ascenso aparentemente improbable de Van Nuys.

“No tenemos las trans-

ferencias, no tenemos las chicas altas. Sólo trabajamos con lo que tenemos. Y nos enfocamos en lo que tenemos, y no en lo que no tenemos”, dijo.

Lezama no quiere que esto sea considerado una casualidad. Aunque Buenaventura y Poomani se gradúan, la mayor parte del equipo volverá para tratar de repetir, o competir en una división superior si la City Section cambia a las Wolves de categoría la próxima temporada.

“Cuando yo era estudiante aquí, la gente hablaba de Van Nuys como si no fuera una buena escuela”, dijo la entrenadora. “Quiero que nuestros estudiantes sepan que todo es posible.

“La gente viene por programas de Magnet. Ahora los deportes son cada vez más conocidos. Quiero que mis chicas ahora sean conocidas como jovencitas que consiguen becas. La mayor parte del equipo tiene altos GPAs (promedios de rendimiento). Y lo académico es primero: hacemos la tarea y luego practicamos. Pero si pudiéramos también conseguir oportunidades para jugar en el siguiente nivel, eso sería asombroso”.

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