F. Castro / El Sol

Cindy López

Solía ser que las parejas que tenían problemas de fertilidad tenían pocas opciones y se encontraban esperando años para adoptar a un niño. A menudo estaban desconsolados y tenían que resignarse a no tener hijos.  Ahora, hay más opciones incluyendo la subrogacia.

Cindy López, una mujer de 32 años residente de Granada Hills, es una de estas madres subrogadas.

Actualmente tiene siete meses de embarazo con el niño de un ciudadano chino gay. Hace tres años dio a luz a un par de gemelas para una pareja gay de España. 

López dijo que escuchó por primera vez acerca de la subrogacia en la escuela secundaria cuando una de sus maestras tenía problemas para quedar embarazada.

Después de dar a luz a su hija de 10 años de edad (uno de los requisitos para convertirse en una madre subrogada es haber dado a luz a un bebé sano ya), ella decidió probar la maternidad subrogada.

“Me encantan los niños”, dice López, que estudia el desarrollo infantil y planea un día abrir una guardería. “Siempre me pareció un milagro”.

“Me encanta estar embarazada. Lo único que no disfruto es tener nauseas. Me gusta ver mi barriga. Me gusta sentir las pataditas”, dice. 

Sin embargo, enfatiza que no se siente como una madre para los niños lleva dentro de sí, y con los que no tiene ninguna conexión genética con ella, aparte de estar dentro de su útero.

De hecho, otro requisito es que ella debe aprobar una evaluación psicológica para asegurarse de que puede llevar el feto a término y no tendrá un problema para renunciar al bebé una vez que nace. 

López dice que eso nunca ha sido un problema. 

“Por muy extraño que parezca, no tengo ninguna conexión con el niño en absoluto”, dice López, quien es parte del Center for Surrogate Parenting (CSP) en Encino. “No es que sea fría. Lo veo como un trabajo de niñera.  Sí, estoy cargando a tu hijo. Me preocupo por tu hijo. Quiero comer bien y estar sana. Pero cuando nacen, en ese momento, son todos tuyos. No tengo esa conexión”. 

“Cuando lo toco y se mueve, es una sensación agradable, me emociono y lo toco y hablo con él, pero no tengo esa sensación de decir que desearía que fuera mío”, añade.

Gracias a estrellas como Kim Kardashian y Kanye West, que ya tienen un hijo a través de la subrogación y esperan otro de la misma manera, esta opción de fertilidad ha pasado de ser un tema tabú a una forma abierta de procreación.

Entre 2004 y 2008, se cree que hasta 5,000 niños nacieron a través de un acuerdo de subrogacia. Se cree que 35,000 niños en total han nacido con una madre sustituta en los últimos 40 años.

El proceso es bastante sencillo. Un embrión se crea a través de la fertilización in vitro (FIV) utilizando óvulos y esperma de los padres o donantes previstos, y luego se transfiere al útero de la madre subrogada.

El feto crece dentro de ella y en el momento en que da a luz, el padre toma el control. Todo ha sido legalmente arreglado antes de esto y el nombre de la mujer que da a luz ni siquiera aparece en el acta de nacimiento.

López dijo que inicialmente su prometido no estaba muy de acuerdo con la idea de que ella fuera parte de la maternidad subrogada. 

“Él no entendía lo que pasaba. En su mente, iban a poner esperma en ti, pero le expliqué toda la física y cuánto me encanta estar embarazada, y él dijo ‘OK, vamos a hacerlo’”, explica. 

Su madre y sus hermanos también la apoyan, pero admite que algunos de sus parientes todavía no ven con buenos ojos su decisión. 

Pero no ella. “Hay una alegría que viene de dar vida. Hay tantas mujeres que desean tener hijo y no pueden”, dice.

Además de la satisfacción que le provoca ayudar a alguien a procrear, también hay otras recompensas financieras. Todas sus facturas médicas son pagadas por los padres, y también tiene un seguro de vida, por si algo sale mal durante el parto. Y López recibe $40,000 por sacrificar su cuerpo de esta manera, algo que le ha permitido darle a su hija algo que de otra manera no podría.  

“Estás ayudando a alguien y también estás ayudando a tu familia y a ti misma. Hemos ido a Disneyworld dos veces y París (Francia) una vez”, dice.

“Definitivamente disfruto el hecho de que una recompensa viene con esto y soy capaz de proveer para mi hija y soy capaz de mostrarle el mundo”, añade.

Recomienda a otras mujeres que sigan su ejemplo, si quien y pueden hacerlo.

“Si son capaces de hacerlo, ¿por qué no? Hay una alegría que viene de dar vida. Hay tantas mujeres por ahí que desean tener hijos y no pueden. El proceso de adopción lleva tanto tiempo”, dice.

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