SAN FRANCISCO (AP) — Era el tipo más gracioso de la sala, y por eso les resultaba tan difícil a sus amigos y admiradores aceptar que bajo esa fuente de energía frenética y aparente buen humor eterno residían demonios tan oscuros que llevarían a Robin Williams al suicidio.

No era un secreto que el actor ganador de un Oscar lidió por años con brotes periódicos de consumo de drogas o alcohol y depresión: él mismo hacía referencia a ello en sus rutinas de comedia. Pero la noticia de su suicidio el lunes en su casa en el área de la bahía de San Francisco dejó tanto a sus amigos en Hollywood como a sus vecinos en el vecindario de Tiburón igualmente pasmados y afligidos.

“Fue tan repentino y él era un tipo maravilloso, es una pérdida enorme para toda la comunidad”, dijo Daniel Jennings, quien vive al otro lado de la calle de Williams en el tranquilo barrio donde el actor a menudo fue visto montando bicicleta y deteniéndose a hablar con sus vecinos. Algo que nunca hizo, dijeron, fue actuar como una celebridad.

La última vez que lo vieron con vida en su casa fue a eso de las 10 de la noche del domingo, según la oficina del forense del condado de Marín. Poco antes del mediodía, el Departamento del Sheriff recibió una llamada de emergencia de la casa, donde el astro de “Good Will Hunting” (“Mente indomable”), “Mrs. Doubtfire” (“Papá por siempre”), “Good Morning, Vietnam” (“Buenos días, Vietnam”) y decenas de otras películas fue declarado muerto.

Las autoridades dijeron que una investigación preliminar determinó como causa de muerte el suicidio por asfixia. Williams tenía 63 años.

Williams había sufrido ataques recientes de depresión profunda, dijo su representante, Mara Buxbaum. Apenas el mes pasado, el actor anunció que volvía a un programa de tratamiento de 12 pasos que dijo que necesitaba luego de 18 meses consecutivos de trabajo. Se había sometido a tratamiento en 2006 luego de una recaída tras 20 años de sobriedad.

Williams bromeó sobre esa recaída durante una gira de comedia, diciendo, “Fui a rehabilitación en el condado del vino para mantener abiertas mis opciones”.

Del mismo modo, cuando se supo que tenía problemas de drogas a principios de la década de 1980, Williams respondió con un chiste que por un tiempo se convirtió en un lema para el consumo de drogas recreacionales en su generación: “La cocaína es la manera como Dios te dice que ganas demasiado dinero”.

Sus problemas nunca parecieron afectar su talento.

Desde que saltó a la fama a fines de los 70 como el extraterrestre en la exitosa serie televisiva “Mork & Mindy”, hasta sus monólogos teatrales y numerosas películas taquilleras, el pequeño actor de pecho fuerte despotricó y gritó como si acabara de salir de una celda de aislamiento. Ruidoso, rápido y frenético, parodió a todos, desde John Wayne hasta Keith Richards, imitando a un inmigrante ruso con la misma facilidad que a una jauría de perros nazis.

Fue una bomba vestido de señora en “Papá por siempre”, o como un genio en la cinta animada “Aladdin”.

Curiosamente, ganó su Oscar en un papel dramático, aunque igualmente intenso, como profesor en la película de 1997 “Mente indomable”.

Ganó Globos de Oro por “Buenos días, Vietnam”, “Papá por siempre” y “The Fisher King” (“Pescador de ilusiones”).

Sus créditos también incluyeron “Popeye” de Robert Altman (un gran fracaso de taquilla), “Moscú en el Hudson” de Paul Mazursky, con la actriz cubano-venezolana María Conchita Alonso; “Hook” de Steven Spielberg y “Deconstructing Harry” (“Los enredos de Harry”) de Woody Allen.

“Robin fue un tormenta eléctrica de genialidad cómica y nuestra risa era el rayo que lo sostenía. Era un amigo y no puedo creer que se haya ido”, dijo Spielberg.

Más recientemente, Williams apareció en las cintas de “Night at the Museum” (“Una noche en el museo”), interpretando al presidente Theodore Roosevelt en las comedias en las que el guardia de seguridad interpretado por Ben Stiller debe lidiar con figuras de cera que cobran vida y siembran el caos cuando el museo cierra. La tercera película de la serie está en posproducción, según la Internet Movie Database (www.imdb.com).

En abril, Fox 2000 dijo que estaba desarrollando una continuación para “Papá por siempre” y Williams estaba en conversaciones para participar en la producción.

Williams también volvió brevemente a la televisión el año pasado con “The Crazy Ones” de la CBS, una serie de comedia sobre un padre y una hija al frente de una agencia de publicidad, que protagonizó con Sarah Michelle Gellar. El programa se canceló luego de una temporada.

Nacido en Chicago en 1951, Williams recordaba que era un chico tímido que hacía reír a su madre con una imitación de su abuela. Empezó a superar la timidez en la secundaria, donde ingresó al club de teatro, y luego fue aceptado en la Academia Juilliard, donde en varias clases él y Christopher Reeve fueron los únicos estudiantes y John Houseman el profesor.

Alentado por Houseman a dedicarse a la comedia, Williams se identificó con los más salvajes y rabiosos intérpretes: Jonathan Winters, Lenny Bruce, Richard Pryor, George Carlin. Sus actos no eran cálidos y encantadores. Sólo eran ellos mismos.

“Uno ve el mundo y ve lo aterrador que puede ser a veces y aun así intenta lidiar con el temor”, dijo en 1989. “La comedia puede lidiar con el temor y aun así no paralizarte ni decirte que se irá. Uno dice, ok, tenemos varias opciones aquí, podemos reírnos de ellos y entonces una vez que te ríes de ellos y expulsas el demonio, puedes lidiar con ellos. Eso es lo que hago cuando actúo”.

Develó a Mork, el extraterrestre del planeta Ork, durante una aparición en “Happy Days” y le dieron su propia serie, que se transmitió de 1978 a 1982 con Pam Dawber como una mujer que alberga al visitante interplanetario.

Williams era capaz de manejar un guion, cuando quería, así como de improvisar en cualquier situación. En una gira de promoción por “Despertares”, cuando la directora Penny Marshall dijo por error que la acción tenía lugar en un “hospital menstrual” en lugar de un “hospital mental”, Williams se apresuró a decir que era una “pieza sobre un período”.

Ganador de un Grammy en el 2003 al mejor álbum de comedia hablada por “Robin Williams — Live 2002”, comparó una vez sus presentaciones unipersonales con su ejercicio matutino en el que cruzaba al trote el puente Golden Gate de San Francisco. A veces se inclinaba sobre la baranda, y mientras por un lado tenía miedo, por el otro estaba convencido de que era capaz de volar.

“Uno tiene una voz interior crítica, un impulso interior que dice, ‘vamos puedes hacer más’. Esa es la que te mantiene en movimiento”, dijo Williams. “Tal vez es un demonio, algunos dicen que es una musa. ¡No, no es una musa! ¡Es un demonio! ¡Vamos, hijo de perra! ¡Jajajajajaja! ¡El pequeño demonio!”.

Además de su esposa, Williams deja a su hija Zelda, de 25 años; y sus hijos Zachary, de 31, y Cody, de 22.

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