MEXICO (AP) — La cifra de niños y adolescentes de tres países centroamericanos que emigraron por la violencia aumentó más del triple en siete años, por lo cual autoridades de naciones por las que los menores cruzan deben revisar sus políticas de protección para evitar que sean devueltos de inmediato a sus lugares de origen, señaló la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados.

En su informe “Arrancados de Raíz”, la agencia señaló el martes que un 48,6% de niños y adolescentes de Guatemala, Honduras y El Salvador dejaron en 2013 su país por la violencia criminal y la persecución en sus países de origen, cuando en 2006 sólo un 13% había reportado esos motivos.

El reporte fue elaborado a partir de entrevistas y grupos de discusión a finales de 2013 con cerca de 280 menores retenidos en instalaciones migratorias de México, en momentos en que se registraba un incremento en el número de niños que ingresaban solos hacia Estados Unidos por territorio mexicano.

Abbdel Camargo, el responsable de la investigación, dijo en rueda de prensa que la violencia como causa de salida de los menores es mayor en Honduras que en los otros dos países.

Refirió que el 59,5% de los menores de Honduras dijo haber salido por la violencia, mientras que un 40% de los salvadoreños lo mencionaron como la razón y un 33,3% de los guatemaltecos.

En Honduras, señaló el reporte, “la violencia imperante es de carácter sistemática y forma parte de la cotidianidad de estos niños, niñas y adolescentes” y durante las entrevistas “se observó cómo muchos… están acostumbrados a vivir en un entorno de violencia y terminan normalizándola”.

La agencia de la ONU llamó a las autoridades a reconocer que hay un fenómeno de desplazamiento forzado de menores, sobre todo procedentes de Honduras, “directamente vinculado con la problemática de violencia e inseguridad”.

En el informe también se encontró que un 72,2% de los menores habían salidos acompañados de alguna persona de su lugar de origen y sólo un 27,8% completamente solos.

Más de 66,000 niños -casi todos salvadoreños, hondureños o guatemaltecos- fueron detenidos desde octubre del 2013 hasta agosto de 2014 tras ingresar a Estados Unidos sin sus padres, según datos del gobierno de esa nación. La cifra ha ido a la baja, pero aún es motivo de preocupación entre autoridades.

 

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