Coordinadores de Servicios para Discapacitados Deben Lidiar con Mayor Número de Casos

El hijo de Angele Cade, Aundon, nació temprano, a las 23 semanas y tres días de gestación, lo que lo dejó a merced de innumerables problemas de salud. Luego de su nacimiento, el niño tuvo que permanecer en el hospital por seis meses y le practicaron nueve cirugías.

Actualmente, el chico de 4 años está en el preescolar, es muy activo y está aprendiendo a caminar. Cade da crédito de su éxito a la pronta intervención y ayuda que su hijo y su familia recibió por parte de un coordinador de servicio que diseñó un plan de terapias físicas, de comportamiento y de habla para su hijo. El coordinador de servicio también la guió a través de la difícil y a menudo complicada petición de servicio para niños discapacitados.

Debido a que conoce de primera mano el impacto que estos trabajadores pueden tener en la vida de una familia, Cade y varios otros padres se unieron a coordinadores de servicio y miembros del Sindicato Internacional de Trabajadores de Servicio (SEIU), que representa a estos empleados, en una protesta afuera de las oficinas del North Los Angeles County Regional Center (NLACRC) en Van Nuys, la agencia que provee servicios a los niños y adultos con discapacidades.

Estas personas protestaban el incremento en el número de casos para los coordinadores de servicio, algo que ellos dice afecta la calidad de servicios y atención que se le da a cada familia. Ellos dicen que el NLACRC no está cumpliendo con una ley que indica que debe haber un coordinador de servicio por no más de 84 clientes. Sin embargo, por los últimos dos años el número de casos para cada coordinador de servicio excede los 100 clientes.

Maritza Campos es una de estas empleadas que ha visto un creciente número de casos. Ella ha trabajado con familias con hijos discapacitados por más de 24 años y dice que ahora lleva más de 100 casos.

Esto, dice Campos, afecta su habilidad de interactuar con ellos y guiarlos de manera apropiada.

“Las familias a menudo tienen dificultad navegando los diferentes sistemas de gobierno y, antes, podíamos abogar más por ellos”, indicó.

La vigilia realizada afuera de las oficinas de NLACRC llega mientras el sindicato que representa a los coordinadores de servicio y el Condado de Los Angeles continúan las negociaciones de un contrato. Roshin Mathew, representante del sindicato SEIU, dijo que la renovación del contrato no tiene tanto que ver con un aumento en pago y beneficios, sino con el aumento en el número de casos.

“Esto está afectando a los padres porque no están teniendo la interacción cara-a-cara con sus coordinadores de servicio y por eso es que los padres decidieron unirse a la protesta”, expresó Mathew.

EL IMPACTO DE LOS COORDINADORES DE SERVICIO

Esa interacción cara-a-cara es algo que Cade valora mucho en su caso.

Poco después que nació Aundon, un coordinador de servicio visitó su casa y se reunió con ellos y planeó los servicios que el niño necesitaría para prepararlo para tener una gran calidad de vida. Eso incluía terapia física, de comportamiento, de habla y “cualquier cosa que significara un problema”.

“Es nuestro único hijo que sobrevivió de gemelos. Ella nos guió, nos ayudó y nos educó y estuvo ahí para nosotros durante todo el tiempo mientras recibíamos nuestros servicios”, relató Cade. “Ella supervisó todo detalladamente”.

Aundon tiene ahora 4 años y según su madre “ha avanzado increíblemente”.

“Mucho de eso tiene que ver con que tuvo estos servicios y hubo alguien que nos guió y que conoce la base que se necesita para este tipo de éxito”, dijo ella.

Pero a Cade le preocupa que otros padres no tengan los servicios que tuvo su familia.

“Lo que está en riesgo es para los nuevos padres que no tendrán el tipo de relación que benefició a nuestro hijo. Ellos han incrementado sus números de casos en casi el doble”, dijo Cade.

“Era imperativo que nosotros recibiéramos ese tipo de educación, apoyo y comunicación.  Era más que simplemente conocerte. Se requiere de todo un equipo para realmente desarrollar una estrategia que le daría a mi hijo el tipo de éxito que él requería”, agregó Cade.

Pero según Mathew, el aumento en el número de casos impacta la ayuda que otras familias como los Cade están recibiendo. Ella dice que el incremento se refleja en mayor retraso para obtener los servicios y dar seguimiento a los casos de las familias, menos reuniones cara-a-cara con los padres y reuniones más apresuradas, y falta de supervisión apropiada de los proveedores de servicios.

Cade concuerda en que esto al final impacta a las familias.

“Este es un daño a la calidad de como ella (mi coordinadora de servicio hace su trabajo”, expresó. “Ella realmente la hemos adoptada en nuestra familia y eso ha ayudado mucho. Realmente necesitan cuidar a los coordinadores de servicio porque ellos son los que nos cuidan a nosotros”.

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