Incendios en el Valle

Un incendio causó lesiones a una persona y otro dejó a 21 personas sin hogar en dos incidentes separados ocurridos el pasado fin de semana donde hubo un factor en común — la falta de alarmas de incendio –un problema que el año pasado fue mortal a través del Valle de San Fernando y el resto de Los Angeles.

Tres familias, incluyendo nueve adultos y 12 menores de edad, así como un perro, se quedaron sin un techo el pasado sábado 3 de Enero cuando un incendio arrasó con su casa en Pacoima. Integrantes del Departamento de Bomberos de Los Angeles (LAFD) respondieron a la vivienda, ubicada en la cuadra 13000 de la calle Kelowna, alrededor de las 5 a.m.

Cuando llegaron, las llamas salían de la parte trasera de la casa, donde tres cuartos adicionales habían sido añadidos a la estructura de 1,000 pies cuadrados. Esos cuartos, dijo el Capt. David Marino del LAFD, estaban llenos de roba, camas y otros muebles que daban más energía al fuego y dificultaban el trabajo de los bomberos para sofocar las llamas.

“No había alarmas de humo que estuvieran funcionando dentro de la casa”, dijo Erik Scott, vocero del LAFD.

“Cómo estas gentes sobrevivieron sin una alarma de humo es algo que no puedo explicar. Son muy, muy afortunados”, indicó el Capt. Marino.

La casa fue declarada inhabitable. Enormes hoyos podían verse en varios lugares de la casa, la estufa, el refrigerador y los gabinetes de la cocina se quemaron o estaban ennegrecidos, así como una sofá y las paredes de la sala de la residencia. Sólo un cuarto quedó intacto, aunque lleno de humo. Un cuadro de la Virgen de Guadalupe cerca de la puerta de entrada sobrevivió también, aunque estaba lleno de ceniza.

“Estas pobres familias lo perdieron todo”, dijo Scott. “La gran parte de sus bienes quedaron destruidos”.

Colchones, ropa, muebles y otros enseres quemados estaban apilados en el patio trasero de la vivienda luego de que los bomberos apagaron el fuego.

Scott dijo que cuando los bomberos llegaron al lugar, encontraron a las 21 personas tiritando de frío enfrente de su casa. Los bomberos les llevaron café, aperitivos y cobijas y luego los llevaron en ambulancia a una estación de bomberos cercana mientras las Cruz Roja Americana les asistía encontrándoles un lugar donde vivir temporalmente.

“Pusimos caricaturas en una pantalla grande para tener entretenidos a los niños y un montón de bomberos compraron donas para la familia”, señaló Scott.

INCENDIO DEJA UN LESIONADO EN VAN NUYS

El domingo por la tarde, otro incendio destruyó gran parte de una casa en la cuadra 6700 de la avenida Gaviota en Van Nuys, donde un hombre de 56 años sufrió quemaduras de segundo grado en sus pies y pecho.

Los investigadores determinaron que la causa del siniestro fue una chimenea que funcionó incorrectamente. Y al igual que en el incidente de Pacoima, tampoco había alarmas de humo en funcionamiento dentro de la casa, reportaron los bomberos.

El segundo piso de la casa era arrasado por las llamas cuando los bomberos llegaron al lugar alrededor de las 3:12 p.m. Les tomó a los bomberos 25 minutos apagar las llamas. El costo estimado de los daños a la casa fue de alrededor de $116,000 — $75,000 a la estructura, $40,000 a sus contenidos y otros $1,000 en daños a la casa de al lado.

El herido estaba durmiendo cuando empezó el incendio. Se reportó que estaba en condición buena en el hospital.

INCENDIOS FATALES

El año pasado cerca de 20 personas perdieron la vida en incendios ocurridos en la Ciudad de Los Ángeles, al menos siete de ellas en el Valle de San Fernando, incluyendo a Uriel y Maria Estrada que perecieron junto con sus dos hijos, Isabel y Alejandro, cuando vivían en un granero convertido en Sylmar, una madre anciana y su hijo también de edad avanzada que vivían en un apartamento en Encino y un hombre que vivía en una cochera convertida en Winnetka. En esas tres instancias, y en la mayoría de los casos fatales, los investigadores del Departamento de Bomberos de Los Angeles no encontró alarmas o detectores de humo que funcionaran dentro de las residencias incendiadas, dijo Erik Scott del LAFD. 

Luego de una racha de estos incidentes el año pasado, el LAFD y la Ciudad de Los Angeles iniciaron una agresiva campaña para dejarle saber a la gente la importancia de tener dichos detectores en sus viviendas. 

“Le estamos diciendo a la gente por la radio, redes sociales y estamos yendo puerta por puerta dándoles (alarmas de humo)”, dijo Scott.

En efecto, varios bomberos iban puerta por puerta sobre la cuadra 13000 de la calle Kalowna, donde ocurrió el incendio el sábado por la mañana, preguntando a los vecinos si tenían alarmas.  Los que decían no tenerlas recibían una o más, dependiendo del tamaño de sus casas.

“Esto puede hacer la diferencia entre la vida y la muerte”, enfatizó Scott.

Jarrett Barrios, CEO para la Cruz Roja Americana de la Región de Los Angeles, comparte ese punto de vista y la organización ya inició una campaña para prevenir las lesiones y muertes por incendios residenciales.

“Nuestro trabajo no termina cuando el humo se disipa. Diariamente, voluntarios de la Cruz Roja ayudan y empoderan a familias e individuos a recuperarse y estar preparados para la eventualidad de un desastre”, dijo Barrios.

En los primeros 11 meses de 2014, nuestros voluntarios entregaron alimentos, mantas y alivio a más de 1,720 personas que no tenían a donde ir cuando fueron desplazadas de su hogar como consecuencia de un incendio.   El número mayor de personas afectadas por incendios residenciales superó el total de todos los desastres combinados de la región durante el transcurso del año.

La Cruz Roja también proporcionó asistencia económica a 472 hogares, ayudándoles a reemplazar pertenencias y emprender el largo camino hacia la recuperación.

CAMPAÑA DE PREVENCIÓN

Dado el alto número de incendios residenciales este año, la Cruz Roja Americana lanzó una campaña nacional que se propone reducir el número de fatalidades y lesiones por causa de incendios en un 25 por ciento a lo largo de los próximos cinco años. Instamos a todos en el país a unirse a nuestra campaña, y tomar acción para protegerse y proteger a sus familias siguiendo pasos sencillos que podrían salvar sus vidas: Instale y revise sus alarmas de humo, elabore y practique un plan de escape de incendios.

Desde el inicio de la campaña en octubre pasado, y en coordinación con departamentos de bomberos y grupos comunitarios, han logrado ayudar a 336 personas, instalando 336 detectores de humo de forma gratuita en el Sur de Los Angeles y Long Beach. También ayudaron a distribuir detectores de humo en Pacoima el sábado pasado luego del incendio.

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