Partido Mexicano Elige a sus Candidatos por Sorteo

MEXICO (AP) — En su intento por demostrar que sus candidatos no tienen vínculos con el narcotráfico ni con la corrupción, un partido político mexicano impuso una nueva forma de escoger de manera transparente a quienes competirán por cargos de elección pública: el sorteo.

Más de 3.000 candidatos que habían sido previamente autorizados por el Movimiento de Regeneración Nacional, más conocido por sus siglas MORENA, introdujeron sus nombres en un recipiente y una mano inocente seleccionó de forma aleatoria a 100 que se postularán para obtener escaños en el Congreso.

“Nosotros tenemos tomada la decisión de romper el molde con el que se ha hecho siempre la política corrupta de nuestro país”, dijo el líder de MORENA, Andrés Manuel Lopez Obrador.

Las bolas de plástico transparente y el tambor del que una joven las extrajo en un acto celebrado en un parque público el domingo han inspirado más confianza que los acuerdos entre bambalinas y los cónclaves a puertas cerradas con los que la mayoría de los partidos eligen a sus candidatos.

Muchos partidos han visto una merma en sus filas en las últimas semanas. Militantes descontentos por no salir elegidos como candidatos al Congreso, las gobernaciones estatales y las elecciones municipales que se celebrarán el 7 de junio los han abandonado argumentando que los procesos internos han sido injustos o manipulados.

“Nunca habían tenido tantas oportunidades los militantes de un partido” para ser candidatos, dijo López Obrador sobre el sorteo realizado por su partido.

La ley electoral mexicana dificulta que un candidato pueda presentarse de manera independiente y cerca de un tercio de los escaños en el Congreso se adjudican a través de un sistema proporcional a cada fuerza política, por eso el apoyo de una lista resulta de vital importancia para llegar a diputado.

Muchas personas vinculadas con el narcotráfico han conseguido que algunos partidos les permitan ser candidatos con la promesa de pagar sus propias campañas.

El ejemplo más escandaloso es el del alcalde José Luis Abarca, acusado de colaborar con un grupo de narcotraficantes que su mujer lideraba. La policía que Abarca comandaba detuvo a 43 estudiantes en septiembre y los entregó a un grupo de sicarios, que supuestamente los mataron e incineraron sus restos.

Durante más de un año hubo acusaciones públicas sobre la vinculación de Abarca en la desaparición y asesinato de adversarios, pero ni las autoridades ni su partido, el de la Revolución Democrática, hicieron nada por separarlo de su cargo.

Tras la experiencia fallida de Abarca, el Partido de la Revolución Democrática se ha vuelto más cauto. Su líder, Carlos Navarrete, dijo la semana pasada que había sacado de sus listas de candidatos para el Congreso del estado de Michoacán a una mujer cuyo marido, ex alcalde de la ciudad portuaria de Lázaro Cárdenas, fue arrestado por proteger a un cártel del narcotráfico.

“No vamos a tener candidaturas polémicas ni candidaturas bajo sospechas, tengan la seguridad de eso”, dijo Navarrete y explicó que una comisión especial revisará uno por uno a los candidatos de los comités locales para deshacerse de las manzanas podridas.

El problema no se extiende sólo entre la oposición.

En la ciudad de México, por ejemplo, uno de los candidatos del oficialista Partido Revolucionario Institucional a una de las 16 presidencias departamentales es líder de una organización de vendedores callejeros informales que suele enfrentarse a la policía con palos y piedras.

Otro candidato departamental del oficialismo, el ex asambleísta Alan Cristian Vargas, fue arrestado por una pelea callejera, por romper la puerta de cristal de una oficina municipal y por pelearse con opositores políticos por una bicicleta. Su comportamiento violento le ha granjeado el apodo de “el asambleísta violento”.

En el pasado, los partidos políticos mexicanos han tenido tantos problemas de infiltración por parte de los cárteles, especialmente en el ámbito municipal, que se ha pedido en numerosas ocasiones a los fiscales que emitan certificados que garanticen que los candidatos no han sido objeto de investigaciones criminales.

Ante esto, la lotería podría ser una apuesta segura.

Como decía el gran escritor Gabriel García Márquez, “la suerte sí cuenta en la política”, citó López Obrador.