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SAN SALVADOR, El Salvador (AP).- Tres agricultores fueron acribillados a balazos el martes por presuntos pandilleros en una zona rural del centro de El Salvador, informaron la Policía Nacional Civil y la Fiscalía General de la República.

Según las autoridades, el triple homicidio ocurrió en el cantón San Francisco Angulo, del municipio de Tecoluca, departamento de San Vicente, a 73 kilómetros al sudeste de la capital salvadoreña. La Fiscalía identificó a las víctimas como los agricultores Samuel Comayagua, de 60 años; Adilio Hernández, de 42; y Enrique Meléndez, de 35.

Los tres hombres realizaban labores agrícolas cuando un grupo de presuntos pandilleros los atacó con armas de fuego y murieron en el lugar.

Esta es la cuarta matanza que se registra en las últimas 36 horas en el país: La noche del domingo pistoleros no identificados asesinaron a una niña de ocho meses, su madre y el abuelo en una zona conflictiva del departamento de Cuscatlán, a 21 kilómetros de la capital.

El lunes seis campesinos integrantes de la misma familia, entre ellos una mujer, fueron asesinados en el interior de una finca de café, en el municipio de Chalchuapa, departamento de Santa Ana, en el occidente del país.

Las víctimas que presentaban múltiples lesiones producidas con armas de fuego, han sido identificados como Mauricio Antonio Ávila, de16 años; Saúl de Jesús Ávila, de 22; Abel de Jesús Ávila, de 26; Alma Elizabeth Ávila, de 25; Wilber Ernesto López, de 27; y Miguel López, de 31. Según la Policía todos eran familiares. Según la información, la mujer era tía de los hermanos Ávila.

Más tarde presuntos pandilleros atacaron un camión que transportaba arena en el municipio de Comalapa, departamento de La Paz, en la zona central de El Salvador, lo que dejó tres hombres muertos y otro herido.

En los últimos meses las pandillas han arreciado sus ataques contra las autoridades, grupos criminales rivales y la población en general. Según funcionarios, estos grupos buscan presionar al gobierno para que negocie una nueva tregua que, como la pactada en 2012, les proporcione beneficios a los cabecillas, pero las autoridades han reiterado que no van a dialogar, ni mucho menos negociar con delincuentes.

El gobierno dice que las pandillas, conocidas también como maras y con presencia en barrios populares del país, están involucradas en la mayoría de los crímenes que se comenten en El Salvador.

Todo esto se da, mientras el Consejo Nacional de la Niñez y la Adolescencia salvadoreño expresó el martes su preocupación por los hechos de violencia ocurridos en las últimas semanas en los que al menos dos niños murieron y otro recibió un disparo en la cabeza.

Otro número no determinado de adolescentes ha resultado herido de bala “a consecuencia de la violencia delincuencial, ataques con armas de fuego o enfrentamientos entre grupos delincuenciales y autoridades”, dijo el Consejo estatal en un comunicado.

Señaló que otros, “han perdido la vida en hechos confusos atribuidos a la intervención policial o militar” mientras que los niños más pequeños han sido víctimas al encontrarse en el lugar en que ocurrieron los enfrentamientos.

El organismo reconoció el esfuerzo de la policía y la fuerza armada para enfrentar la delincuencia y los instó a continuar ejerciendo las tareas de seguridad y represión del delito pero “en estricto apego a la ley, haciendo un uso racional de la fuerza y de los medios permitidos para tal fin”.

Recientemente un niño de cinco años resultó herido de bala en la cabeza en un tiroteo entre presuntos pandilleros y una patrulla de la fuerza armada en una populosa comunidad al norte de la capital.

Otro niño de nueve años murió al recibir un disparo en la cabeza en un tiroteo entre pandilleros en una comunidad al norte de San Salvador y una niña de ocho meses murió el lunes junto a su madre y abuelo cuando un grupo de pistoleros ingresó a su vivienda y les disparó en una zona al norte del país.

Al comentar los casos más recientes el Procurador para la Defensa de los Derechos Humanos David Morales afirmó que “la violencia está alcanzado atrozmente a niños, niñas, adolescentes, personas adultas mayores”.

Agregó que “tenemos un niño con una bala en la cabeza de la Comunidad La Isla I, aparentemente por uso arbitrario del arma de fuego por parte de un agente militar… los niveles de violencia son inaceptables y debemos repudiarlos”.

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