Levi Ponce, el Muralista Latino

Actores como Cheech Marin, Danny Trejo y Edward James Olmos, así como el cantante de rock n roll Ritchie Valens son algunas de las caras que adornan las pinturas en la “Milla de los Murales”, sobre el bulevar Van Nuys en Pacoima.

Detrás de esas obras que han aparecido en incontables artículos, revistas y notas televisivas está Levi Ponce, un oriundo de Pacoima que se graduó con una licenciatura en arte en la Universidad Estatal de California, Northridge (CSUN) y quien se ha convertido, al igual que esas pinturas a gran escala, en un ícono del mundo de los murales, liderando un renacimiento de estas obras artísticas que buscan crear cultura, dar color y orgullo a las masas de forma pública.

“Hollywood siempre ha creado íconos famosos a nivel mundial y los ha puestos en las paredes. Yo quería llevara a los Latinos y ponerlos en las paredes como ellos lo hacen”, dijo Ponce sobre la labor que inició hace varios años.

“Para que pudiéramos sentirnos representados como Latinos, porque estamos aquí”, agregó Ponce de 28 años.

Ponce, un hijo de salvadoreños, dice que su herencia latina está inevitablemente en todas sus obras, a menudo en combinación de temas y formas.

“La herencia latina abarca tanta cultura de todo el mundo. Tenemos sangre Inca, Maya, Azteca y los Latinos son bellos porque somos una combinación de toda esta gente. Somos únicos en ese ámbito. Mientras otras culturas están aisladas, nosotros tenemos influencias francess, españolas, africanas y asiáticas, lo tienes todo y es lo que nos hace bellos, somos una fusión”.

PACOIMA, EL COMIENZO

Ponce aprendió el arte de la pintura de su padre salvadoreño, Hector, un “pintor fenomenal” que ha pintado anuncios de negocios en todo el mundo.

Ponce empezó  a pintar murales en Pacoima porque era su hogar, el vecindario en el que creció y lo que conocía mejor.

“Empecé a pintar en Pacoima porque creía que no estaba representado en el arte. Cuando estaba en la escuela, cuando intentaba pintar, me decían que no lo podía hacer porque había tanta negatividad asociada con esta parte del Valle”, indicó.

“Quería que Pacoima fuera conocida por el arte y que el arte fuera conocido en Pacoima”, añadió.

Y lo ha logrado.

Los reconocimientos y los premios empezaron a aparecer poco después que lo hiceran sus obras de arte. Eran algo diferente a lo que se había visto en el pasado, con un estilo definitivamente moderno y el reflejo de los Latinos de la actualidad.

“Cuando la gente piensa en los distritos de arte, piensan en el centro de Los Angeles y Pacoima”, dijo Ponce.

“Cuando manejo por el bulevar (Van Nuys) nunca imaginé que abriera un negocio en Pacoima y que buscara poner un mural en la pared”, agregó.

Aparte del color que llevan al vecindario que por mucho tiempo estuvo asociado con problemas sociales y económicos, los murales siguen sin estar manchados por el graffiti, algo que no sorprende a Ponce.

“La gente está orgullosa de sus vecindarios porque ayudan a crearlo, se adueñan de ellos, yo les permito que se hagan dueños, pueden mejorarlo”, dijo. “Les muestro como cambiarlo para mejorar.

“Si yo fuera a tu casa y la pintara de rosa, estarías molesto, pero estarías contento y orgulloso si yo te pidiera que me ayudaras.

“La Milla de Murales le da a Pacoima una nueva entidad y esa entidad es algo de lo que los chicos en Pacoima pueden estar orgullosos. Antes no tenías nada de qué jactarte. Ahora dices ‘vivo donde están los murales’, les da algo de qué sentirse orgulloso y cuando estás orgulloso de tu vecindario es menos probable que lo vayas a vandalizar”.

Muchos de esos “taggers” y vándalos incluso han ayudado a Ponce a pintar muchos de sus murales, dándoles un propósito y un escape a sus talentos. Ahorra, muchos de esos chicos están usando los aerosoles para embellecer su vecindario con sus propios murales, dijo Ponce.

Sus obras le han ganado reconocimiento a nivel local e internacional.

Cuando los políticos quieren crear un mural en algún lado, él es el primero a quién llaman. Recientemente dirigió la pintura de una obra de 100 pies de largo que detalla la historia de North Hollywood. Durante el verano también ayudó a estuidantes de la secundaria Birmingham a pintar un mural en honor del periodista y ex estudiante del plantel, Daniel Pearl, quien fue asesinado en Pakistan.

Y el mes pasado fue invitado a ser parte de un proyecto de intercambio de muralistas en Turquía. Pintores de ese país viajaron al Valle de San Fernando para pintar un mural, mientras Ponce hizo lo mismo en edificios de ese país del este de Europa.

“Fue algo increíble”, dijo Ponce de ese viaje y experiencia.

Pero ya sea que esté pintando una escena en Venice Beach o al otro lado del mundo en Istanbul, su legado Latino es una parte vital de sus pinturas, dijo.

“Es inevitable. No puedo evitar ver las cosas a través de mi ojo latino. Ya sea en la técnica, religión, encontrarás un tema Latino que está ahí en todas mis obras. Puede ser una textura abstracta influencia por arte Nativo Americano o Inca, pero está ahí”, acotó.

Lo que sigue para Ponce es una obra de 200 pies de largo en la oficina de Chrysalis, ubicada sobre el bulevar Van Nuys, al otro lado de la calle de donde se ubica el Pacoima City Hall, y una pieza de 500 pies de largo sobre la calle San Fernando, al lado de la autopista 118.

Sin embargo, Ponce ve más allá de eso.

Se ve a sí mismo no solo pintando murales, sino facilitando el trabajo, permitiendo que otros pinten y organizando la creación de arte público.

“Soy solo una persona. No puedo pintar todos los murales, pero tengo la habilidad de permitir que 100 personas pinten paredes”, expresó.

Pero no importa lo que haga, todo tiene un toque latino.

“Los Latinos son muy fuertes en cuanto al arte. Deberíamos expresarnos más en las artes. Somos personas muy coloridas”, dijo Ponce.

Igual de coloridos como las pinturas a lo largo del bulevar Van Nuys en Pacoima, la “Milla de los Murales”.

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