Foto de Cortesia

En promedio, sólo entre el 4-6% de los miembros de los Boy Scouts alcanzan el rango de Eagle Scout, la categoría más alta en la organización.

En 2013, 56,941 de los 2.6 millones de miembros de los Boy Scouts of America alcanzaron ese reconocimiento. Para lograrlo, los miembros deben progresar a través de las diferentes categorías de la organización, obtener 21 insignias de méritos, incluyendo de primeros auxilios, campamento, vida familiar, preparación de emergencia y salvar vidas.

También deben desarrollar, planear y ejecutar un proyecto de servicio para cualquier organización religiosa, escuela u organización comunitaria.

Para cualquier adolescente, lograr este mérito no es fácil. Para un joven con autismo, un desorden que puede tomar muchas formas, pero a menudo viene acompañado de desafíos sociales y de habilidades motoras, es un logro loable.

Matthew Acosta, un residente de San Fernando, acaba de obtenerlo.

Matthew, que tiene autismo, recibió este honor durante una ceremonia especial llevada a cabo este pasado domingo 10 de Enero a la cual asistió la Vicealcaldesa de San Fernando, Sylvia Ballin, el Congresista Tony Cárdenas y otras personalidades.

“Estamos muy orgullosos”, dijo Cesar Acosta, padre de Matthew.

El y su esposa Emilia no pudieron evitar las lágrimas al ver a su hijo obtener el elevado rango en los Boy Scouts.

Matthew, de 18 años, se sentía igual de orgulloso.

“Me siento increíble, que ya no estoy solo”, dijo el joven.

“Me siento muy orgulloso de mí mismo”, añadió.    

Matthew se unió a los Boy Scouts of America desde 2008. Antes fue un cub scout desde 2005.

El es parte de la Tropa 94 que es patrocinada por la Sylmar Civic Association. La Tropa se reúne en la First United Methodist Church en San Fernando.

Un joven tímido y callado, que puede “quedarse en su propia esquina”, su padre dice que los Boy Scouts le han ayudado en el aspecto social — un desafío común para aquellos que sufren de autismo.

“Scouting desarrolla la bondad y el trabajo comunitario”, dijo Acosta. “Ellos (la Tropa) siempre han tenido mucha paciencia y entendimiento con él.

“El es bastante tímido y callado, y algunos de los chicos lo hacen que participe en actividades. Lo sacan de su concha. Pero aunque él es autista, en los campamentos todavía debe realizar tareas”, agregó el padre.

Matthew dijo que le encanta todo lo referente a los Boy Scouts — “los campamentos, los lugares donde he ido, las cosas que aprendo, todo”.

Como parte de su Tropa, él ha participado de campamentos en Arizona, California, Nevada y Utah, visitando el Parque Nacional Zion y el Gran Cañón, entre otros.

Aún así, ha habido desafíos y en algunas instancias, la Tropa ha tenido que acomodarse, pero también lo han apoyado mucho, agregó Acosta.

“El tuvo problemas con algunos nudos que no podía hacer debido a sus limitaciones con habilidades motoras”, explicó el padre.

Pero eso no detiene a un joven que siempre está dispuesto a ayudar y servir.

“Los (Boy Scouts) son un poco difícil al principio, pero una vez que tienes amigos, es muy fácil”, dijo Matthew.

El adolescente ha sido parte de esfuerzos para recolectar comida y ropa para la organización comunitaria MEND en Pacoima. Pero el proyecto comunitario que le valió obtener el más alto rango de los Boy Scouts fue su planeación y liderazgo al crear el Jardín Comunitario Seeds of Hope en la Iglesia Episcopal San Simón en San Fernando.

Aunque el proyecto le tomó a él y un grupo de voluntarios un día para realizarlo, fueron 148 horas a través de meses de planeación para completarlo.

El proyecto incluyó poner un sistema de irrigación en el jardín; los voluntarios también removieron árboles, pintaron bancas y realizaron otras mejoras.

Matthew asiste al Miller Career and Transitioning Center en Reseda, una escuela de educación especial que prepara adolescentes y jóvenes con discapacidades para diferentes profesiones y les provee habilidades de vida.

Matthew es un fanático de la cocina y actualmente toma clases en ese ámbito en la escuela.

“Deseo que mi vida futura sea ser un cocinero”, dijo.

Para su padre, el logro alcanzado por su hijo sólo es prueba de que con perseverancia y ayuda, cualquiera puede alcanzar sus objetivos.

“Él se lleva bien con todos los Boy Scouts, es un chico muy perseverante. Los Boy Scouts son un gran programa para cualquier niño, ya sea que tengan limitaciones físicas o mentales. Es muy inclusivo y les ayuda con su autoestima”, dijo Acosta.

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