A. Garcia / El Sol

Este pasado sábado 24 de Septiembre, en la entrada de la secundaria Alemany de Mission Hills, Thomas Malagón, de 17 años, sostenía un cartel con un signo de aprobación al lado de la palabra “Prop 62” y una “x” (de desaprobación) al lado de “Prop 66”.

Varios otros estudiantes de la escuela — todos ellos miembros de la organización Pax Christi (Paz de Cristo) de Los Angeles — también sostenían carteles en apoyo de la Proposición 62 (Iniciativa para Revocar la Pena de Muerte) mientras conductores que pasaban por el lugar se quedaban viendo y otros hacían sonar el claxón, ante la algarabía de los alumnos.

El evento se realizó en unísono con esfuerzos similares en otras partes de Los Angeles llevados a cabo por comunidades de fe que intentaban ganar el apoyo del público para una de las medidas más controversiales de las 17 proposiciones estatales que los Californianos decidirán el próximo 8 de Noviembre, junto con, claro, la decisión de quién debe gobernar al país por los próximos cuatro años.

“El Papa ha pedido un Año de Misericordia. Estamos tratando de promover la misericordia. Realmente necesitamos poner un alto a la pena de muerte”, dijo el residente de Mission Hills y estudiante de la secundaria Alemany, una escuela católica.

Al preguntarle sobre qué pensaba de aquellas personas que han perdido a seres queridos por crímenes horrendos cometidos por criminales y que quizá tengan en mente otro términos bíblicos — dígamos por ejemplo, “ojo por ojo” (Exodo 21: 23-25) — Malagón ofrece una respuesta rápida.

“Dios nos enseña a amar a tus enemigos. Nos pide que perdonemos, aún en las circunstancias más difíciles. El amor es incondicional”, dijo.

Vida, en vez de Muerte

A medida que se acerca la elección de noviembre, también se acelera y aumenta la lucha por votos.

Y la Proposición 62 está en una férrea pelea de vida o muerte con la Proposición 66 (Iniciativa de Procedimientos de la Pena de Muerte). Los votantes decidirán sobre estas dos medidas que compiten entre sí en la boleta electoral de este año.

Ambas propuestas tienen que ver con la pena de muerte y requerirían que aquellos que sean sentenciados a la pena capital trabajen y paguen restitución a las víctimas, pero las medidas tienen diferentes enfoques para solucionar lo que llaman un sistema roto.

La Proposición 62 eliminaría la pena de muerte en el estado y la reemplazaría con un castigo máximo por el crimen de asesinato, con una sentencia de vida en prisión sin la posibilidad de libertad condicional. Eso aplicaría de manera retroactiva para aquellos que ya fueron sentenciados a muerte.  Entre las figuras que apoyan esta medida están el Vicegobernador Gavin Newsom y el Senador de Vermont Bernie Sanders, así como el ex Presidente Jimmy Carter y el ex Alcalde de Los Angeles, Antonio Villaigosa.

La propuesta argumenta que actualmente, administrar la pena de muerte cuesta 17 veces más que una sentencia de vida en prisión sin libertad condicional. Los contribuyentes de California han gastado $5 billones desde 1978 para matar a 13 personas, a un costo de $384 millones por ejecución. 

Además de ser costosa, se ha comprobado que la pena de muerte no es una justicia efectiva, alega la medida. Alarga el proceso legal por décadas, negándole un cierre emocional a las familias de las víctimas. A pesar de los prolongados procesos de apelación garantizados por la constitución, el riesgo de ejecutar a una persona es algo inevitable. La tecnología de ADN y nueva evidencia han probado la inocencia de 66 personas en California a quienes se les ha liberado.

Esta es una de las razones por las que Natalie Olivares, otra estudiante de la secundaria Alemany que participó en la demostración del Sábado, apoya la Proposición 62.

“Todo el mundo merece una segunda oportunidad y redención”, dijo la adolescente de 14 años. “Pueden cambiar mientras están en prisión. Pueden pensar cómo esto les afectó y aprender a ser una mejor persona”.

Acelerar las Muertes

Por otra parte, la Proposición 66 mantendría la pena de muerte en el estado, limitando el número de peticiones que un prisionero puede hacer para desafiar sus convicciones y sentencias, y proveyendo nuevas fechas límites que buscan acelerar las apelaciones.

La medida ha recibido el apoyo de Jacky Lacey y Jim McDonnell, Fiscal y Sheriff del Condado de Los Angeles, respectivamente; así como el ex Gobernador de California Pete Wilson y el Partido Republicano de California.

“El que la Reforma de la Pena de Muerte en California haya calificado para la boleta de Noviembre, le da a los Californianos la oportunidad de hacer las comunidades más seguras, llevar justicia a los peores criminales y cierta paz a las familias de las víctimas de los crímenes más horribles”, indicó a principios de año la Fiscal del Condado de Sacramento, Anne Marie Schubert, Co-Directora de la Campaña Californianos por la Reforma y Ahorros de la Pena de Muerte, cuando la medida calificó para la boleta electoral.

La medida tiene el cometido de: expandir la gama de abogados defensores disponibles para que las apelaciones de la pena de muerte procedan más rápido, requerir que el acusado que sea sentenciado a muerte reciba un abogado al momento de la sentencia, en vez de esperar años para esto, permitir al Departamento de Prisiones custodiar a reos condenados en prisiones menos costosas con menos privilegios mientras mantienen una seguridad férrea, requerir a los prisioneros condenados a que trabajen y paguen restitución a las víctimas, permitir al Departamento de Prisiones realizar los protocolos de ejecución sin tener que responder a cada pregunta o sugerencia de un ciudadano que mande una carta, y dándole a la Corte Suprema de California responsabilidad sobre la agencia estatal que maneja las apelaciones de la pena de muerte. 

Preferencias

Una encuesta que Field Poll publicó el 22 de Septiembre muestra que la Proposición 62 tiene el apoyo del 48 por ciento de los encuestados, 37 por ciento se oponen a ella y 15 por ciento todavía están indecisos. El mismo reporte muestra que la Proposición 66 recibe el 35 por ciento de apoyo. Otro 23 por ciento votarían en contra de la medida y 42 por ciento están indecisos. 

Estas proposiciones llegan cuatro años después que los votantes de California rechazaron, por muy poco, la Proposición 34, una iniciativa que habría reemplazado la pena capital con vida en prisión sin libertad condicional.

Y 11 años después de la última ejecución en el estado, la de Stanley “Tookie” Williams.

Uno de los fundadores y líderes de la pandilla West Side Crips, Williams fue condenado en 1981 por asesinar a Albert Owens, de 26 años,  al empleado de una tienda 7-Eleven en Whittier y matar a Yen-I Yang, de 76 años, Tsai-Shai Chen Yang, de 63 años, y la hija de la pareja, Yu-Chin Yang Lin, de 43 años, en un motel de Los Angeles del que eran dueños. Williams siempre mantuvo que era inocente, aunque revisiones subsecuentes del caso concluyeron que no había bases para un nuevo juicio.

Una vez encarcelado, Williams escribió varios libros, incluyendo literatura anti-pandilleril y anti-violencia y libros infantiles. El 13 de Diciembre de 2005, Williams fue ejecutado con una inyección letal después que el Gobernador Arnold Schwarzenegger rechazó pedidos de clemencia y un retraso de cuatro semanas en su ejecución, en medio de un intenso debate sobre la pena de muerte.

Si los electores aprueban la Proposición 62 y Proposición 66, la que tenga la mayor cantidad de votos será la que se vuelva efectiva. 

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