M. Terry / El Sol

Listos para rugir -- J.D. Lawrence, Steven Villagrán y Brandon Cabrera (izq-der.), todo ellos estudiantes de San Fernando, quiern mostrar a los otros equipos en los playoffs de que está hecho el béisbol de los Tigers.

A Armando Gómez le gusta cuando el equipo de béisbol de los Tigers de San Fernando juega con ventaja. No sucio, sólo duro y centrado. Y a él realmente le gusta cuando él y los Tigers sienten que les están faltando al respeto.

Bueno, los campeones de la Liga Valley Mission ahora tienen un enorme enojo colectivo cortesía de la City Section de Los Angeles. El lunes 14 de Mayo, el Comité de playoffs del béisbol puso a San Fernando en la División Open de alto nivel como era de esperar. Pero los Tigers (18-8-1) fueron colocados en la casilla 10 de los 12 equipos elegidos. Para su primera ronda de juego hoy, 17 de Mayo, San Fernando viajará a San Pedro para jugar ante los Pirates, sembrados séptimo. Y eso lo más lejos que los Tigers tendrían que viajar para jugar, si vas al sur por la autopista 405 (y eventualmente la 110).

“No puedo esperar”, dijo Gómez. “No puedo esperar a que este grupo de Tigers tengan la oportunidad de probarse a sí mismos.

“(La División Open es) donde queremos jugar de todos modos”, dijo el entrenador. “Se habló de que el equipo de football estuviera en el [Juego de título de la División I], pero nuestro programa está más allá de eso. Incluso si estuviéramos (en la casilla) 12, estoy de acuerdo con eso. Y me gusta la forma en que estamos jugando en este momento.. Estamos poniéndonos calientes en el momento adecuado. Tanto en 2011 como en 2013 (cuando San Fernando ganó el título), eso es lo que hicimos. Me gustan nuestras posibilidades. Estoy entusiasmado”.

Los jugadores también

suenan ansiosos por la postemporada.

“Todos somos competitivos, así que queremos la División Open. Y si jugamos como podemos, conseguiremos algunas victorias”, dijo el catcher J.D. Lawrence.

“Para mí, me encantaría competir contra las mejores escuelas”, agregó el tercer base Brandon Cabrera. “No hay equipo que tememos. Los errores que estábamos haciendo antes, no los estamos haciendo ahora”.

No es frecuente que un programa de béisbol con tantos logros como el de la secundaria San Fernando no reciba mucha atención. Pero no se dijo mucho sobre los Tigers en 2018. Kennedy tuvo un buen comienzo, Chatsworth tenía un nuevo entrenador y estaba ganando como de costumbre; y además, los equipos de la Liga West Valley han estado ganando los campeonatos de la División I de la City Section últimamente. No es de extrañar que los equipos de West Valley, Cleveland, Chatsworth, Birmingham y El Camino Real, hayan recibido las cuatro primeras casillas de la División Open.

Pero San Fernando, que ha ganado sus últimos siete partidos, no irá a los playoffs con cuidado. No ahora. Cuando comenzó la temporada en Febrero, sin embargo, los Tigers empezaron con marca de 2-5-1 que incluyó derrotas ante San Pedro y Sylmar, y estaban siendo vistos como un equipo que debía esperar madurar un año.

“Después de que perdimos el primer juego contra Sylmar estaba un poco deprimido”, dijo Gómez. “Y [como equipo] estábamos arriba y abajo con algunas filosofías diferentes con algunos de los estudiantes de último año que estaban recibiendo instrucción privada. Les dije ‘si no vas a escuchar lo que te decimos, no vas a conseguir la pelota’. De repente se dio la vuelta”.

¿El lugar donde cambiaron las cosas para San Fernando? Las Vegas. El torneo anual de vacaciones de primavera ha sido a menudo un tónico para lo que aflige a los Tigers. Este año no fue diferente. San Fernando ganó sus primeros tres partidos del torneo, después jugó contra la secundaria Basic de Henderson, Nevada – actualmente 30-5 y clasificó segundo en el estado – resistiendo antes de perder eventualmente 7-1.

“Realmente nos unimos, viviendo y trabajando juntos allí por un par de días”, dijo Lawrence, de 18 años. “Nos unió como equipo. No nos gusta perder”.

Cuando los Tigers volvieron a California, recuperaron su confianza y enfoque. Las únicas derrotas desde entonces fueron ante Birmingham y El Camino Real — “probablemente nuestro peor juego este año”, señaló Gómez, en los juegos de torneo de fin de semana.

Lawrence, que tuvo dificultades en el bateo al principio de la temporada, ha mejorado su promedio a .314 y es el segundo en el equipo en carreras impulsadas. Cabrera, de 17 años de edad, también ha encontrado su ritmo y ahora está en .415. El rejuvenecimiento más crucial pertenece a Villagrán. El chico de 18 años de edad quizá solo tenga un récord de 3-5 y 4.25 de carreras permitidas, pero también ha vuelto a descubrir cómo ser un lanzador eficaz y confiable.

“Estos dos últimos años han sido difíciles para mí”, dijo. “Mi segundo año había sido mi mejor; fue entonces cuando estaba más calmado y compuesto. En el comienzo de este año me estaba saliendo de mis zonas y metiéndome en mi propia cabeza. Meterme en mi cabeza lo estaba estropeando.

“Pero en el medio de la temporada pensé en cómo había tenido éxito cuando empecé por primera vez. Me volví más tranquilo, y me quedé compuesto. El juego contra Basic en Las Vegas, es cuando recuperé mi confianza”.

Villagrán y Matt Dodd serán los principales lanzadores de los Tigers en los playoffs. Tanto la ofensa como la defensa deben ser un esfuerzo grupal — los Tigers no tienen un montón de homeroneros en la escuadra.

“Necesitamos jugar el béisbol de Tigers”, dijo Gómez. “La forma en que corremos, exprimiendo, golpeando y corriendo – todo tiene que estar funcionando. Jugaremos a la defensa; no creo que cometamos muchos errores. Y ahora toda la alineación está bateando y pegando. Pero no estamos esperando los jonrones de tres carreras. Estamos jugando por una carrera en cada entrada”.

Ese es su juego – lanzamientos, golpes oportunos, buena defensa.

Los Tigers entienden eso ahora.

Y así van a los playoffs.

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