Rogerio Rocha

La residente de Santa Clarita, Caroline Ward Holland, caminó cerca de 800 millas a cada una de las 21 misiones de California hace exactamente tres años para honrar a sus antepasados y concientizar sobre el papel brutal que estas instituciones tuvieron en la subyugación de los pueblos indígenas después de que el fundador de las misiones, Junipero Serra, fue canonizado por el Papa Francisco.

El lunes, ella estuvo en el Ayuntamiento de San Fernando junto con otras nueve miembros de la tribu Fernandeño Tataviam Band of Mission Indians, pidiéndole al Concejo Municipal que reconociera la historia y honrara a los habitantes originales de la zona, en lugar de la persona responsable de su expulsión y desplazamientos, Charles Maclay, cuyo nombre es una de las principales calles de la ciudad.

“Si nombras una calle después de alguien, es una recompensa”, dijo Holland al San Fernando Valley Sun/El Sol.  “Es una recompensa a lo que le hicieron a la gente”.

A Maclay se le atribuye la fundación de la ciudad de San Fernando en 1874 después de haber comprado 56,000 acres de una subvención de tierras que anteriormente tenía la finca del colonizador español Eugenio de Celis.  Había indios Tataviam que vivían en la tierra vendida a Maclay, quienes tenían la protección garantizada para permanecer en esas tierras por Celis y Andrés Pico, hermano del ex gobernador Pio Pico (Andrés alquiló algunas tierras de Celis.)  De hecho, según los documentos tribales recientemente presentados al gobierno federal de Estados Unidos para el reconocimiento de la tribu, “ambos Celis y Andrés Pico aconsejaron a Fernandeño que estaban en esos terrenos que no tenían que solicitar el reconocimiento del título de tierra con la Comisión de Tierras de California de 1852 porque de Celis y Pico se aseguraron la tierra y luego concederían a los indios sus títulos”.  Sin embargo, Maclay no reconoció ese acuerdo y procedió a desalojar a los indios.    

Ahora sus descendientes desean que la Avenida Maclay, una de las vías principales de la ciudad, cambie a Avenida Rogerio Rocha, en nombre de uno de los nativos desplazados por Maclay.  

Rocha era un líder de la tribu cuando Maclay trató de negociar sus tierras con él, sin éxito, y ordenó a dos alguaciles cargar las cosas de Rocha y las pertenencias de su esposa María en una carreta durante una fuerte tormenta, trasladándolos a la fuerza a López Canyon, donde Rocha, su esposa, y sus posesiones fueron arrojadas al lado de la carretera.  La esposa de Rocha más tarde murió de neumonía debido a la exposición a la lluvia y Rocha se quedó para defenderse por sí mismo y vivió sus últimos años en el Cañón.  Ese relato es verificado por varios artículos en el periódico Los Angeles Herald, que criticó este desalojo y trato crueles.  

“Así que de lo que estamos hablando hoy es, ¿cómo honramos a Rogerio Rocha? ¿Cómo honramos a los verdaderos fundadores y a los verdaderos líderes de no sólo un lugar, sino pueblos?  Más grande que el lugar, son las personas que ocupan esas tierras”, dijo Pamela Villasenor Avila, Consejera Ejecutiva de la tribu Tataviam. 

Ward Holland le dijo al Concejo que su abuela Mary Cook García estaba viva cuando Rocha fue desplazado de su casa. 

“Se puede imaginar que después de la asimilación a la fuerza, el genocidio, la esclavitud, y todo lo que la gente ha pasado, lo que debe haber sentido, que el trauma sigue vivo hoy en día cuando vemos símbolos o nombres de calles que celebran a las personas que han hecho mucho daño” dijo.    

“Por eso les ruego que consideren la posibilidad de adoptar la resolución de cambiar el nombre a Rogerio Rocha.  Hará una gran diferencia en nuestras generaciones venideras, como una gran parte de la sanación para todas las personas”.

Bernice Cook dijo que como miembro del Consejo Mayor para la tribu Fernandeño Tataviam y residente de San Fernando, es su deber solicitar que la Avenida Maclay sea rebautizada como la Avenida Rogelio Rocha.

“Algunos de nosotros fuimos, y somos, miembros del servicio militar, dueños de negocios, y niños que asistimos a nuestras escuelas.  Nos convertimos en un grupo de nuevos miembros de la sociedad anglo-americana, con orgullo contribuimos y continuamos contribuyendo a la ciudad de San Fernando”, dijo.   

Al cierre de su presentación, Villasenor Avila recordó al Consejo que la ciudad de San Fernando fue una de las primeras ciudades del Condado de Los Angeles en reemplazar el día de Cristobal Colón por el día de la gente indígena.  

“Y ahora la ciudad tiene la oportunidad de volver a ser un líder y mostrar que es el momento de tener nombres de calles y lugares históricamente precisos y culturalmente competentes con el fin de honrar a los muchos pueblos que han estado aquí”, dijo Villasenor Avila. 

La alcaldesa Sylvia Ballin comentó que hay mucho involucrado en el proceso de cambiar el nombre de una calle, indicando que ella recuerda haber crecido en el Este de Los Angeles cuando la Avenida Brooklyn se cambió a la de Cesar Chavez.  

“Fue un largo proceso”, dijo, “no creo que tome tanto tiempo aquí en la ciudad de San Fernando, como lo hizo en la ciudad de Los Angeles, pero es más que probable que esta conversación continuará, porque los dueños de negocios necesitan involucrarse”.

A continuación, pidió al personal de la ciudad que proporcionen información sobre el proceso actual de la ciudad para cambiar el nombre de calles, a la que el Director de Obras Públicas, Yazdan Emrani, respondió que actualmente no existe tal proceso en la ciudad. 

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