A. Garcia / El Sol

Cuando tenía alrededor de 7 años, John Valdez recuerda haber visto por primera vez “El mago de OZ” y la imagen de las monos voladoras liderados por la Malvada Bruja del Oeste que despedazaban al Espantapájaros dejó una marca indeleble en su mente. 

“Eso me asustó”, recuerda el hombre de 60 años como si fuera ayer. 

Y así comenzó un romance de toda la vida con cosas de miedo, algo que es visible hoy en día si usted visita su casa sobre la Calle Huntington en la Ciudad de San Fernando.

La Malvada Bruja del Oeste, rodeada de murciélagos, se encuentra cerca de la puerta principal de su vivienda, expuesta sobre un panel de madera que Valdez fabrico y pintó él mismo.

Pero no está sola. 

Ella está rodeada por un Jinete sin Cabeza, el famoso Freddy Krueger de la serie películas  “Nightmare on Elm Street” (también se muestra sobre una pieza de madera que hizo Valdez), así como un surtido de espíritus malignos balanceándose colgadas de un árbol, lápidas y todo tipo de fantasmagóricas, espeluznantes y terroríficas criaturas. Casi todo encaja aquí, excepto los payasos (la esposa de Valdez les tiene miedo).

“Por la noche es bastante aterrador. Tenemos niños que no quieren pasar de noche”, dice Valdez orgulloso de la horripilante exposición que ilumina la noche cerca de la esquina de las Calles Huntington y Lucas.

Y un esqueleto se sienta ante un caldero, que en Halloween se llenará con las 400-500 piezas dulces que Valdez y su familia distribuirá a los niños, adolescentes – así como el inevitable adulto – que pasan por su aterradora exhibición.

“Me encanta”, dice Valdez del Halloween. “A todo el mundo le gusta tener una noche en la que dejas salir eso que llevas adentro. A todo el mundo le gusta disfrazarse, recibir caramelos”.

De niño, Valdez dice que a sus padres no les gustaba esta celebración. Él sólo fue trick or treating (en busca de dulces) un par de veces con sus primos, pero todo sobre la festividad era mágico para él, y es algo que trata de dar a los niños de hoy, dice.

“Soy un niño de corazón”, dice Valdez. Este día viste una camiseta con una Jack-o-Lantern (calabaza) y en Halloween estará usando un traje negro adornado con una multitud de Jack-o-lanterns, coronado por un sombrero de copa negro. 

“Se divierte”, dice su esposa Antonette sobre cómo Valdez pasa este día.

Años anteriores, tenía en su decoración a la famosa Elvira, Mistress of the Dark en un ataúd, pero no este año. En realidad, la exhibición cambia y evoluciona cada año, ya que Valdez va y compra en las tiendas de Halloween en busca de las ofertas después que pasa la celebración.

Así es como él ha sido capaz de adquirir las piezas que ahora coloca en el jardín de enfrente de su casa cada año desde el 1 de octubre, para disgusto de algunos de sus vecinos, y el deleite de los demás.

“Muchos niños pasan y me agradecen”, dice de cómo algunas personas reaccionan a sus exhibiciones.

Ha gastado más de $1,000 en esas piezas, pero realmente no hay precio por lo que realmente te gusta.

“Para mí, este es mi tiempo. Me gusta sentarme aquí y mirar mi obra” dice Valdez.

Los orígenes de Halloween

El próximo miércoles 31 de octubre, muchos niños, jóvenes e incluso adultos se vestirán como vampiros, momias y con todo tipo de disfraces para participar en otro Halloween (Día de las Brujas), una tradición que se remonta hace varios siglos atrás.

Conocida en la antigüedad como la noche consagrada, Halloween tiene sus orígenes en el festival celta conocido como Samhain, una celebración pagana de la cosecha en el Reino Unido. Los celtas creían que el 31 de octubre, el mundo de los vivos y de los muertos se entrelazaban y los difuntos volvían a la vida.

El festival incluía a menudo hogueras; máscaras y disfraces se utilizaban para representar a los espíritus malignos o apaciguarlos.

Con el paso del tiempo, la tradición evolucionó y se añadieron cosas, sobre todo el “Trick or treat” (truco o trato), que comenzó en la época medieval y es similar a la práctica de “souling” cuando los pobres iban de casa en casa en Hallowmas (1 de noviembre) recibiendo comida en intercambio de ofrendas y plegarias por los muertos (2 de noviembre).

Los irlandeses y otros inmigrantes trajeron la tradición a los Estados Unidos.

Una imaginación espeluznante

Y en ninguna parte está más presente que a la vuelta de la esquina de la casa de Valdez.

Sobre el Bulevar Glenoaks, justo antes de llegar a la Avenida Orange Grove, el patio delantero de los Salazar es una atracción bastante horrible.

Hay una mano que sobresale de un calabozo, un cuerpo parcialmente enterrado, un hombre lobo y una cruz salpicada de sangre de donde cuelgan esqueletos. Partes de cuerpos están desperdigados por doquier. Una máquina que lanza niebla completa la ilusión petrificante.

Todo es parte de una elaborada exhibición de Halloween en la casa de la familia Salazar.

“Nos encanta”, dice el principal creador de esta macabra muestra, Nicole, de 29 años. 

Pero de hecho, a todos en la casa les gusta el Halloween, comenzando con el patriarca, Robert. 

El se acuerda de ir “trick or treating” y regresar a su casa con una funda de almohada llena de dulces y de disfrazarse para el desfile de Halloween en la escuela. La verdad es que todos aman las películas de miedo y disfrazarse, y las decoraciones, muchas de las cuales hace la misma Nicole.

Inspirada por el Internet y por su propia imaginación retorcida, una vieja mesa se convirtió en el calabozo rodeado de partes de cuerpos, viejas piezas de madera se convirtieron en una cruz y la ropa vieja adornan maniquíes que deleitan – y seguro crean miedo—entre los transeúntes al pasar.

Nicole es tan creativa cuando se trata de disfraces – sí, a su edad todavía se viste. “Puedes ser una persona diferente”, dice.

El año pasado, no pudo encontrar un disfraz de Sonic para su hijo Richard de 5 años, así que ella misma lo hizo. Este año el menor será Luigi (de Mario Brothers) y ella será el hongo que forma parte del videojuego. Y sí, está haciendo el disfraz ella misma. Su hija de seis meses de edad, Violet, será un cordero y su marido, Ricardo, un hombre lobo. 

En Halloween, la familia saca la televisión al porche delantero y ponen películas de miedo, mientras pasan caramelos a los niños que pasan pidiendo dulces.

Una vez más, es para pasar una noche de miedo, y sobre todo, diversión. 

¡Feliz Halloween!

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