A. Garcia / El Sol

Oh, cómo cambian las cosas en 500 años. 

En 1492, Cristóbal Colón estaba en la cima del mundo después de “descubrir” el Nuevo Mundo, y cementar su nombre en la historia.

Pero el explorador italiano ha perdido algo de su brillo recientemente.

El hombre que anunciaba una nueva era mundial y una mezcla de razas y culturas ha pasado de ser una icono venerado a una figura acusada de violación, genocidio y esclavitud de millones de indígenas en América.

Y después de un pesado- juicio público el pasado sábado 10 de Noviembre, ya no está en Los Ángeles.

En medio de los vítores de “Columbus out” (Fuera Colón), gritos y aplausos de los Americanos Nativos y cientos de simpatizantes, trabajadores quitaron de Grand Park, en el centro de la ciudad, una estatua de bronce que representaba a Cristóbal Colón.

El monumento está ahora almacenado, y es improbable que vuelva a ser exhibido. Quizá no por otros 500 años.

“Hoy estamos haciendo historia”, dijo Rudy Ortega, Presidente de la Comisión de Americanos Nativos de la ciudad/condado de Los Angeles durante una serie de discursos antes de la retirada de la estatua.

Agregó que remover la estatua permite a los Nativos Americanos “reclamar quiénes somos” y “sacar la verdad” sobre las atrocidades cometidas por los españoles que vinieron después de la llegada de Colón a América.

“Ya no decimos su nombre, porque se ha ido”, agregó Ortega, Presidente de la tribu Fernandeño Tataviam of Mission Indians, que ocuparon lo que hoy es el Valle de San Fernando y Santa Clarita.

Por su parte, Chrissie Castro, Vicepresidente de la Comisión de Americanos Nativos de la ciudad/condado de Los Angeles, dijo que se sentía “emocionada” de ver el resultado de su larga lucha.

“Estamos sanando el trauma intergeneracional que vive dentro de nosotros”, dijo la miembro de la tribu Navajo.

“Estamos aquí como miembros de una comunidad fuerte que ha luchado por esto por décadas”, agregó.

El monumento se ubicaba cerca del edificio tribunal Stanley Mosk, entre la Calle Hill y la Avenida Grand, en el centro de la ciudad. La estatua casi de tamaño natural de Cristóbal Colón, mostraba al explorador de pie sobre un pedestal de granito pulido de 3 pies; el monumento fue donado al condado por Francesco Perotti en 1973.

En las últimas semanas – en medio de una ola de revisión del legado de Colón – la imagen se mantuvo oculta bajo una gran caja de madera con manos color rojo pintadas sobre ella, en referencia a las muertes ocasionadas por su llegada.

Los Ángeles da la espalda a Colón

La retirada de la estatua fue la culminación de una serie de pasos demonizando al marinero.

En 2017, el Concejo Municipal de Los Ángeles votó para reemplazar el Columbus Day (El Día de la Raza, como se conoce en Latinoamérica, o el Día de Colón y que marca la llegada del explorador italiano en América) con Indigenous Peoples Day (El Día de los Pueblos Indígenas). 

Con esta acción, la ciudad y el Condado de Los Ángeles se convirtieron en las jurisdicciones más grandes en Estados Unidos en modificar oficialmente su código administrativo y substituir el día de fiesta oficial. El Condado de Los Ángeles tiene la mayor población indígena urbana de todo el país.

“Este es un hito para celebrar”, dijo el concejal de Los Ángeles Mitch O’Farrell sobre la remoción de la estatua.

Fue O’Farrell, un miembro de la tribu de los nativos americanos Wyandotte, quien presentó la moción para hacer desaparecer la celebración del día de Colón. 

Mientras que los activistas anti-Colón reconocen que el marinero jugó un papel importante en la historia, sostienen que es un símbolo de genocidio para los nativos americanos.

Irka Mateo, una artista nominada al Grammy oriunda de la República Dominicana, que traza su herencia a los taínos nativos en la isla caribeña donde Colón puso el primer pie en el Nuevo Mundo, dijo que ella experimentó una mezcla de sentimientos al ver la remoción de la estatua.

“Mucha tristeza por lo que nuestros antepasados sufrieron por él y mucha felicidad”, dijo. “Esto es justicia para las tribus indígenas de América”.

Andrew Morales de la tribu Gabrielino que habitó el Valle de San Gabriel – los primeros nativos americanos en el área de Los Angeles que tuvieron contacto con los colonos españoles – dijo que “no tenía palabras”.

“Yo estaba tan emocionado. Algo grande se ha logrado”, dijo Morales.

“Este es el comienzo de un nuevo día para nuestra gente. Vamos a borrarlo de este paisaje”, intervino por su parte Shannon Rivers de la tribu indígena americana Akimel O’otham de Arizona.

En defensa de Colón

Los italianos-americanos lucharon contra la decisión de la ciudad de cambiar la designación del Día de Colón al Día de los Pueblos Indígenas. Sostuvieron que ese festejo nacional celebra su cultura como inmigrantes a los Estados Unidos.

Nadie estuvo presente el sábado en defensa del marinero cuando se removió la estatua.

La Asociación Nacional Cristóbal Colón también insistió en que el explorador no era responsable del genocidio cometido por los europeos que lo siguieron.

En un artículo en el sitio web de la asociación, Paul Craig escribió que “la América que Colón encontró no era una tierra idílica libre de enfermedades, guerras, esclavitud o los múltiples males que amenazan la existencia humana. Colón no introdujo ninguno de estos azotes a las Américas. Nuevos tipos de enfermedades, sí; enfermedad, no. Nuevas armas de guerra, sí; guerra, no. Nuevos patrones de esclavitud, sí; la esclavitud, no”.

Por su parte, la Fundación Nacional Italiana Americana, también defendió la importancia del Día de Colón.

“En nuestra opinión, es injusto aplicar las normas políticas de hoy sobre una figura histórica de hace 500 años. Si se aceptara la práctica de aplicar las normas políticas de hoy a nuestros padres fundadores, habría un fuerte argumento para denigrar a algunas de las figuras más importantes de la historia Americana”, dijeron en un comunicado.

También indican que no se oponen al establecimiento del Día de los Pueblos Indígenas. “Los nativos americanos, como los italianos, deberían tener el derecho de celebrar y educar a otros sobre su historia y cultura. Creemos que eliminar el Día de Colón como fiesta federal, que es celebrada por más de 20 millones italianos-americanos, sólo para reemplazarlo por otro día festivo celebrado por otro grupo étnico, sería culturalmente insensible”, dijo el NIAF en la declaración.

Un número creciente de ciudades de Estados Unidos desde los años 90 han reemplazado el Día de Colón por uno en honor a los pueblos indígenas. Otros incluyen San Francisco, Denver Seattle, Minneapolis, Anchorage, Alaska; Phoenix, Portland, Oregon; y Albuquerque, Nuevo México.

Un puñado de Estados, como Dakota del Sur, Hawaii, Vermont y Minnesota, han hecho lo mismo.