A. Garcia / SFVS
(izquierda) Juliet y Lino Murillo han estado casados ​​por 63 años y su amor aún es fuerte.
(derecha) Yolanda y Romualdo Avila de Arleta han estado casados ​​por 44 años.

Lino y Juliet Murillo se mueven al unísono al cómpas de la música en el gimnasio del Parque San Fernando Recreation.

Ellos son parte de las clases de ejercicio para personas mayores que se ofrecen en las instalaciones tres veces a la semana y disfrutan de ellas.

Y asisten a estas clases juntos, como han venido haciendo las cosas durante los últimos 63 años.

Ese es el tiempo que han estado casados después de que se conocieron en una de las excursiones de la Catholic Youth Organization (Organización Juvenil Católica) en Malibú.

El acababa de regresar a San Fernando después de servir en la Guerra de Corea. Juliet vivía entonces en Van Nuys.

No hubo corazoncitos inmediatamente.

Pero eventualmente, ella pensó que él “era una persona muy adorable”.

Por su parte, Lino dice que aunque pensó inicialmente que Juliet era “un poco pasadita de libras”, luego la vio en una falda a cuadros en un baile, y “eso fue todo”, dice del momento en que quedó flechado.

Empezaron a salir y se casaron dos años después.

Más de seis décadas después, la pareja sigue junta.

“Es como un sueño”, dice Juliet, ahora de 80 años, sobre su matrimonio duradero.

Pero ella admite que no es fácil.

“El matrimonio es duro. Tienes que trabajar en ello, día a día. Tuvimos altibajos como todo el mundo, pero aprendimos de ellos”, agrega, antes de señalar que su fe católica también los mantuvo juntos todos estos años.

Cuatro hijos, seis nietos y seis bisnietos más tarde, han aprendido “a trabajar juntos”.

“No escondemos nada el uno del otro”, dice Juliet.

“Acabamos aprendiendo a trabajar juntos y a escuchar uno al otro. No nos vamos a la cama enojados”, agrega

Señala que la pareja tiene que trabajar al unísono, sin importar las circunstancias.

“Hoy en día (una persona) tiene un banco y (la pareja) tiene otra cuenta. Con nosotros siempre ha sido un banco”, explica Julie en cuanto a las finanzas, uno de los problemas más a menudo citados en los procedimientos de divorcio.

La prueba de este trabajo como pareja es su compromiso de mantenerse en forma.

“Romeo y Julieta”, como son conocidos por sus amigos, van al parque San Fernando Recreation todos los lunes, miércoles y viernes para las clases de ejercicios que 3 WINS Fitness ofrece a las personas mayores en la instalación.

Polos Opuestos se Atraen

Otra pareja que nunca se pierde una de estas clases de ejercicio es Yolanda y Romualdo Ávila.

Ellos han estado casados 44 años, pero al principio no parecían estar destinados a convertirse en pareja, o durar tanto.

Se conocieron en una reunión de la iglesia en Long Ángeles. Yolanda era presidenta del club juvenil y Romualdo fue de visita con un amigo.

“Llegó y tenía este afro”, recuerda Yolanda de su primera impresión sobre el cabello de Romualdo.

Él parecía “salvaje” y, Romualdo admite, que lo era. Aparte de ser un buen jugador de baloncesto, también era “muy enamorado” y no perdía oportunidad de salir con ellas.

Yolanda era la única mujer entre sus hermanos y sus padres eran muy estrictos. 

Tenía 22 y nunca había tenido novio.

Las únicas salidas permitidas fueron para ella eran los bailes en la iglesia y el romance comenzó en la pista de baile.

“Era un muy buen bailarín”, recuerda la mujer de 66 años.

Bailaron un “tanda” (cinco canciones) y “después de eso no la dejé ir”, dice Romualdo, de 69 años.

En secreto, empezaron a salir, a pesar de todas las predicciones de sus amigos que no podían llevarse bien porque él era “demasiado loco” y ella “demasiado conservadora”.

Cuando la familia de Yolanda se enteró de la relación, no les gustó para nada. Su abuela decidió llevársela a su natal El Salvador durante un mes, “para que lo olvidara”, dice.

Pero era demasiado tarde para eso, aunque pensó que él se había olvidado de ella.

“Sí salía a bailar con otras chicas”, admite Romualdo de ese mes de separación.

Pero al oír que Yolanda había regresado, inmediatamente la llamó y reanudaron su noviazgo.

Nueve meses más tarde, las objeciones familiares derrotadas, se casaron.

“Nunca me había enamorado y fue una vez y para siempre”, dice Yolanda.

“Ella es la única”, dice Romualdo.

Dan crédito de su largo matrimonio al amor.

“Si no te amas el uno al otro, no lo vas a aguantar”, enfatiza Yolanda.

“Hay que respetarse mutuamente”, añade Romualdo. “Tengo suerte porque todavía estamos juntos”.

Los padres de dos hijos y abuelos de un nieto comparten que debe haber mucha paciencia y tolerancia unos del otro.

Todavía van al cine de vez en cuando y salen a cenar, y en junio irán en un crucero.

Yolanda dice que es importante mantener la llama del amor encendida.

Juliet y Lino concuerdan.

Este Día de San Valentín, ella está esperando sus flores, como de costumbre.

Después de seis décadas de matrimonio, han aprendido a depender y apoyarse el uno del otro. 

Y también tienen otro vínculo, el amor.

“Ella es mi amor”, dice Lino. “Es algo hermoso que todavía estamos juntos. Dijimos que el matrimonio sería para toda la vida y sucedió”.