F. Castro / El Sol

Después de que sus padres murieron en 2001, Ronnie Vaiz dice que ya no le importaba nada, ni siquiera sus dientes.

Ya con una serie de problemas en su boca, la condición de sus dientes sólo empeoró con el paso de los años y terminó perdiendo casi todos ellos.

“No tenía dientes, tal vez uno o dos”, dice el residente de San Fernando.

Ir a un dentista era algo casi imposible de costear.

“No podía pagarlo”, dice el hombre de 65 años de edad, quien no contaba con un seguro médico.

Cuando fue a un dentista, dice que le cobraron $150 por sólo una revisión y radiografías. Cuando le dijeron que costaría “un par de miles de dólares” conseguir dentaduras postizas para reemplazar sus dientes perdidos, “dije que lo olvidara. No me lo podía permitir”.

No tener dientes en el frente de su boca represent varios problemas para Vaiz.

“Comer era muy difícil. Tenía mis muelas, más o menos (todo lo que comía) era comida blanda”, recuerda.

También tenía problemas al pronunciaar algunas palabras y cuando hablaba; por lo que tomó el hábito de cubrirse la boca con una mano o no abrir la boca completamente al hablar con la gente.

No fue hasta hace un par de años que finalmente solicitó y recibió Medi-Cal, y luego inició su contraparte dental (Denti-Cal) que Vaiz fue capaz de obtener el tratamiento dental que necesitaba urgentemente.

Hace dos años, fue referido al San Fernando Community Health Center (Centro de Salud Comunitario de San Fernando) , que cuenta con una clínica dental y se localiza en el 732 Mott Street en la ciudad de San Fernando.

Primero, los dentistas removieron los dientes y molares rotos y desgastados que todavía tenía Vaiz, antes de que le pusieran dentaduras postizas justo antes de Thanksgiving (Día de Acción de Gracias).

“Ahora puedo morder. Es una gran diferencia”, dice Vaiz de sus nuevos dientes.

El cambio ha sido dramático para él y su familia.

“Fue gracioso para mis nietos. Me dijeron ‘tienes dientes abuelito’”, dice.

La mejor parte fue que Denti-Cal cubrió todos sus tratamientos dentales.

Clínica Dental

Aparte de las personas cubiertas por Denti-Cal, la clínica atiende pacientes con seguro de salud privado y también ofrece un programa de pago a escala, donde el costo del procedimiento se basa en los ingresos de la persona. Pero a diferencia de las clínicas dentales privadas que cobran por cada procedimiento, los pacientes en el Centro de Salud Comunitario de San Fernando pagan por la cita.

En otras palabras, es un precio fijo “no importa si te hacen una corona o un relleno”, explica el director dental William Chiueh, DMD.

Y añade que esos costos pueden ser “un tercio menos o más” en promedio de lo que costarían los procedimientos en una clínica privada.

La clínica dental ha existido durante seis años y cuenta con cinco dentistas, junto con de estudiantes dentales de la UCLA que se encargan de un número cada vez mayor de pacientes, la gran mayoría de bajos ingresos.

Uno de esos estudiantes de UCLA es Kimberlin Low, una estudiante de cuarto año de odontología a punto de graduarse.

“Nos envían a las clínicas comunitarias para que podamos tratar a un tipo diferente a la población que vemos en UCLA, para (así) mejorar nuestro aprendizaje”, explicó la joven de 24 años.

Ella señala que esas clínicas están generalmente en áreas con poblaciones de mayor necesidad y a menudo ve casos más complejos porque estos pacientes – por falta de fondos – suelen posponer la visita al dentista.

“A veces, lo descuidaron durante mucho tiempo. No juzgamos, sino que los atendemos donde están, con cuidado y comprensión”, dice Low. “No sólo estamos cuidando a la gente rica, sino a todos”.

“La odontología debe estar disponible para todos”, añade.

Atención Integral

Pero todo el trabajo, que incluye exámenes, limpiezas profundas, rellenos, coronas para adultos y niños es supervisado por uno de los dentistas licenciados en la clínica.

Así que es bueno para todos: los pacientes obtienen el tratamiento con un descuento y los estudiantes consiguen practicar lo que aprenden, y la clínica recibe ayuda para proveer servicios.

Una ayuda que necesitan porque a menudo les refieren los casos más graves y complejos de otras clínicas que ofrecen procedimientos más básicos.

 “Hacemos tratamientos que otras clínicas no hacen. Estas personas no tienen otro lugar donde ir a recibir el tratamiento. Hacemos el trabajo duro”, dice el director financiero de la clínica (CFO) Jeff Buger.

De hecho, el Dr. Chiueh explica que las únicas cosas que no hacen son endodoncias y “extracciones muy complicadas”. Esos casos son referidos a especialistas en UCLA.

Él dice que tratan de hacer tanto como sea posible en la clínica y a menudo tratan con pacientes que necesitan muchos diferentes procedimientos después de haber evitado el dentista durante años.

“No puedes simplemente hacer una parte del trabajo. Tratamos de dar la atención integral que podemos. A nadie le gusta ir a diferentes lugares para que les den tratamiento”, añade.

El trabajo es gratificante para él y el resto de las personas que laboran en la clínica.

“Estamos haciendo algo para ayudar realmente a las personas que realmente lo necesitan”, dice el Dr. Chiueh. “Los haces seguros de sí mismos (cuando consiguen sus dientes fijos). Es una sensación muy buena cuando se hace el trabajo.”.

Vaiz puede atestiguar esto.

Ya no esconde su boca, ya no pronuncia mal las palabras, ni tiene problemas para comer.

“Ahora puede morder. Es una gran diferencia”, dice. “Antes no sonreía”.

Ahora sí.