Sean Blunt

Los amigos de Sean Blunt, ex entrenador de football de San Fernando High School, te cuentan de su pasión por el juego, su entusiasmo por la competencia, su amor por la vida y su devoción por su esposa Kim, y sus hijos, Kamero, de 14 años y Kory de 9. También dicen que se fue demasiado rápido.

Blunt murió el Domingo 10 de Agosto en su casa luego de luchar contra el cáncer de colom por casi nueve meses. Tenía 48 años.

Blunt era muy conocido en el ámbito del football en el Valle empezando con una reconocida carrera en San Fernando High School donde consiguió honores de All-City como defensive back y se graduó en 1983. Blunt luego asistió a la Universidad de Nevada-Las Vegas, donde fue parte del equipo por cuatro años y compañero de equipo con la estrella de la NFL, Randall Cunningham. Eventualmente se convirtió en maestro y entrenador en jefe de San Fernando entre 1993-2004. También trabajó como asistente de entrenador en Monroe y St. Genevieve, esto último desde 2012.

Personas que lo conocieron reaccionaron con shock y luto al escuchar de su fallecimiento.

“Aquí estamos devastados”, dijo Armando Gómez, entrenador del equipo de beisbol de San Fernando. “En la cancha era juguetón. Fuera de la cancha él ayudaba a todo el mundo. Aún en los días malos recibías una sonrisa del coach Blunt. Siento que he perdido un hermano. El fue mi primer amigo verdadero cuando llegué a San Fernando”.

Bret Huff, entrenador de football en St. Genevieve, quien es primo de Blunt, dijo “Fue el padrino de mi boda. Siempre estuvo ahí para mi. Cualquier cosa que necesitara, él siempre estaba ahí”.

Tom Hernández, ex entrenador del equipo de football de San Fernando, también se vio impactado por el fallecimiento de Blunt. Hernández lo conoció mejor que nadie; fue su entrenador cuando Blunt era un jugador, contrató a Blunt como un asistente, le ayudó a convertirse en entrenador cuando Hernández quería un descanso, regresó para unirse al equipo de Blunt, y luego resumió su trabajo como entrenador en jefe cuando Blunt quiso tomar un descanso para pasar más tiempo con su familia.

Hernández visitó a Blunt el Domingo.

“Cuando se fue a UNLV, era tan querido y apreciado por los entrenadores ahí que se convirtió en un entrenador asistente graduado, algo que era difícil de hacer en ese entonces”, dijo Hernández. “Lo llamé y le pregunté cuándo estaría listo para regresar. Acababa de terminar su credencial de maestro, y fue contratado como maestro de tiempo completo. Se convirtió en asistente (por cuatro años), y cuando le dije que si estaba listo para ser entrenador en jefe para yo ausentarme por un tiempo dijo que sí. Estuvo aquí por 11 años.

“Amaba el football y las partes que no a todo el mundo le gusta—ver los videos los fines de semana, buscar jugadores, planear jugadas. Era muy fuerte en eso. Cuando decía que funcionaría una jugada, íbamos con eso. Era un gran técnico”.

Más alla de sus logros en la cancha, dijo Hernández, Blunt tenía un sentido de empatía que le ayudaba a conectarse con todo tipo de atletas, no solo aquellos obviamente talentosos.

“Nuestra idea era que los chicos eran primero”, dijo Hernández. “A veces algunos de los chicos no deberían haber estado en el equipo. Pero pensamos que sería una buena experiencia; mantenerlos fuera de problemas, desarrollarlos como jóveves.

“Su cosas era la competencia. Tenías que competir con los mejores para ser mejor, así que siempre intentaba tener el calendario más difícil posible. El resultado era importante, pero se trataba que los chicos aprendieran de la competencia. El sabía que eso era algo que ellos recordarían, especialmente los chicos que no eran titulares.”

Blunt llevó esos mismos conceptos e ideales a St. Genevieve, dijo Huff.

“El tenía la habilidad de mantener al atención de los chicos y establecer conexión con ellos, y tener su respeto. Era un gran maestro y motivador—muy apasionado. Podía sacar lo mejor de los chicos….su estilo de entrenar no era especificamente sobre esquemas de football, sino de cosas que ellos podían llevarse fuera de la cancha y convertirlo en un estilo de vida”.

Blunt se estaba sintiendo cansado en Diciembre cuando fue al doctor para un examen. Fue diagnosticado con cáncer de colon de nivel cuatro, dijo Huff.

“Debido a que estaba tan ocupado con el football y programas después de escuela, puedo ver como atribuyó su cansancia a no tener suficiente descanso”, dijo Huff.

En Febrero se organizó una barbecue para recabar fondos para su tratamiento médico. Casai 600 amigos, ex jugadores y compañeros, así como residentes, se congregaron en San Fernando High para apoyarlo.

“El estrechó la mano de todo el mundo y le agradeció a todos los que llegaron”, dijo Hernández.

Blunt buscó tratamientos alternativos para luchar contra el cáncer en Oasis of Hope en México a donde viajó en Marzo y mantuvo a la gente informada sobre su progreso en su página de Facebook.  Estuvo allá un mes y regresó a California. Uno de sus últimos mensajes fue el 12 de Julio: “Hola a todos, quisiera pedirles que sigan enviando sus plegarias. Estoy haciendo lo mejor que puedo. Estoy luchando por mi vida y orando por un milagro. Gracias!! Que Dios los bendiga a todos”.

Un evento final de recaudación de fondos se llevo a cabo el miércoles 13 de Agosto en Tequilas Cantina en Burbank, con el 50 por ciento de los recaudado destinado a la familia Blunt.

Los servicios funebres de Blunt se llevarán a cabo al mediodía el Viernes 22 de agosto en la iglesia Calvary Baptist de Pacoima.

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