M. Terry / SFVS

Hacen la diferencia — (Izq.-der) Kevin Siguenza, Louie Hernández, Sevaun Thompson, y Lero Perales planean regresar el football de Reseda al sendo del triunfo.

Los Regents de Reseda tomarán la temporada de football 2015 como una llamada para despertar.

Específicamente, para despertar de la pesadilla en que estuvieron atrapados desde que el equipo ascendió a la División I de la City Section. Una pesadilla que parece extremadamente larga y cruel desde 2011.

En términos simples — y honestamente — los Regents no tenían el poder ni los hombres para competir con los gigantes de la División I semana tras semana, y a menudo eran despedazados por sus oponentes.

“Aunque se sentían que habían logrado algo al estar en la División I por cuatro años, comparado a dónde estábamos, pero cuando vieron la parte realista de esto, semana tras semana, se dieron cuenta que probablemente no era donde debíamos estar si queríamos ser competitivos”, dijo Alonso Arreola, entrenador de Reseda. “Porque simplemente hay demasiados buenos equipos del otro lado de la colina, con tanta profundidad y experiencia, el talento simplemente era diferente”.

Arreola habla sobre la temporada 2011 del equipo, cuando los Regentes tuvieron marca de 8-2 en su primera temporada regular en la División I, y un paso perfecto de 6-0 en la Liga Mission. Eso les supuso el puesto 15 en la postemporada, donde viajaron a Harbor City para jugar contra Narbonne en la primera ronda.

“Tuvimos cierto talento pero sólo teníamos 34 chicos”, dijo Arreola. “Salimos del autobús y estamos calentando y después vemos a Narbonne salir con más de 80 jugadores. Y pensamos ‘esto es loco'”.

Las siguientes tres temporada fueron particularmente difíciles, ya que los Regents tuvieron dificultad para enfrentar equipos más grandes con mayor número de jugadores. El año pasado Reseda tocó fondo y terminó con marca de 2-8 en su tercera temporada consecutivas en números negativos. Fue apabullada con un caminado de 364-122 puntos durante esa temporada y en cuatro ocasiones no les permitieron anotar un solo punto.

Claro que todo equipo sueña con mejores tiempos durante estos días de verano. Pero los Regents sí creen que las cosas pueden y van a cambiar. Fueron enviados de la División I a la División III, donde tendrán la oportunidad de enfrentarse a equipos con hechuras y tamaño similar. Que tan buenos pueden ser será algo que se vea al final de la temporada. Pero hay una esperanza genuina de estar a un nivel competitivo más equitativo.

“Creo que realmente pone una luz positiva en los chicos”, dijo Arreola sobre este cambio. “Me preocupaba el estado de ánimo de los chicos, al ir del I al III — si se sentirían inadecuados. Pero cree que ven la realidad de los últimos años y por qué caímos dos divisiones.

“Así que creo que llegan a esta temporada pensando que pueden competir en la postemporada, y quizá más. Creo que, viendo hacia adelante en esta temporada, hay oportunidad de conseguir triunfos. Obviamente tenemos que prepáranos bien y continuar trabajando todo el año. Pero si nos damos la oportunidad para llegar a los playoffs, vamos a ver equipos que sean más parecidos a nosotros en 2015.”.

Los jugadores están ansiosos.

“A mí, personalmente, no me importa en qué división estemos”, dijo Sevaum Thompson, de 17 años, quien juga como running back y middle linebacker. “Todo lo que quiero es salir y dominar en la cancha. Solo quiero que juguemos como una familia. Que si me golpean o salgo lesionado, uno de mis hermanos tomen mi puesto y juegue de la misma forma que yo lo haría. Y así tendremos una buena temporada”.

“Personalmente, creo que estamos en esta posición por algo”, agregó Kevin Siguenza, de 16 años, quien jugará como running back y strong safety. “Sí [está mal] ir de la División I a la División III. Pero ahora podremos competir, y el equipo va salir y luchar. Todos estamos juntos en esto, y conocemos la meta: tratar de ir al campeonato”.

La llave para traer un cambio positivo al programa es simple, dijo el lineman Louie Hernández, de 16 años. “Aprender el manual de jugadas, estudiarlas y así poderlas ejecutar de forma perfecta en la cancha”.

El receptor y free safety Leo Perales, está de acuerdo y añade que los jugadores se ven más listos esta temporada para aceptar la responsabilidad que tiene cada uno e ir en pos de una meta en común.

“Creo que no todos en el equipo estábamos en la misma página el año pasado”, dijo Perales, de 16 años. “Pero (veo la diferencia este año en las prácticas). Estamos mucho más organizados y estamos ejecutando cada jugada, yendo tan fuerte como podemos. Tenemos una conexión fuerte; es inquebrantable”.

Aunque el número de jugadores de los Regents es pequeño — un total de 51 jugadores, incluyendo el segundo equipo — los jugadores traen un nivel de confianza y experiencia que no ha estado ahí. Arreola y sus asistentes pusieron a jugar a muchos jugadores de segundo año la temporada pasada para aclimatarlos a las competencias de alto nivel.

“Me gusta el hecho de tener a un grupo de chicos del año pasado con quienes trabajar”, dijo el entrenador. “Creo que deberían estar muy emocionados para querer cambiar las cosas y terminar fuerte sus carreras en nuestra escuela. Todavía tienes algunos testarudos; todo el mundo enfrenta eso. Pero, al final, estoy muy emocionado acerca del tipo de chicos que tenemos. Creo que son muy buenos chicos, con buenas intenciones, y que quieren trabajar duro y mejorar tanto en la cancha como jóvenes”.

La pregunta más grande que todavía enfrenta Reseda es quién iniciará como mariscal de campo. Arreola todavía no había decidido esta posición al momento de redactar este artículo.

Pero hasta esa situación no parece algo difícil de sobrellevar.

Nada afecta después de lo que han vivido los Regents en los últimos tres años.