M. Terry / El Sol

Por la causa — (izq - der) Garrett Ashby, Daniel Kawashima, Sean Fernández y Amani Daniel, jugadores de último año de los Huskies, lideran el resurgimiento del equipo masculino de basquetbal en North Hollywood.

Hay muchos equipos masculinos de basquetbol talentosos en el Valle de San Fernando.

Eso no es una sorpresa.

Lo que sí puede serlo es que una de esas escuadras sea North Hollywood.

Es cierto que los Huskies no han tenido un aullido exitoso en las últimas temporadas. Su último campeonato de liga data de 2007-08, cuando todavía eran parte de Sunset Six, y la temporada 2008-2009 cuando se movieron a la liga East Valley. No han tenido un registro de arriba de .500 desde hace seis años.

Pero eso no parece ser un problema ahora. North Hollywood tenía marca de 15-9, 6-0 en la liga y tenían una racha de 12 victorias seguidas antes de su partido del 27 de Enero en contra de Arleta (los resultados no estaban disponibles antes del cierre de esta edición). Su última derrota fue el 29 de Diciembre en contra de Bradshaw Christian de Sacramento durante un torneo navideño en Palm Springs.

¿Qué es lo que ha cambiado North Hollywood? La respuesta es simple, aunque peculiar: desarrollar un grupo de jugadores nada egoístas alrededor de un par de muy buenos talentos — aunque uno de ellos está lesionado actualmente  —  y convencerlos de jugar cada partido con corazón y convicción.

Ese es el sistema que aplica el entrenador José Fernández y su equipo. Y los Huskies son ahora un firme competidor para la liga East Valley junto con Grant — y quizá para más cuando empiecen los playoffs de la City Section Division a finales de Febrero.

Fernández, que antes trabajó en Arleta y Sun Valley, no quiere que su equipo, ni él mismo piensen muy a lo lejos. El éxito de North Hollywood esta temporada se ha construido un partido a la vez; no hay razón para alterar la fórmula.

“Lo que hemos traído es un enfoque de muy vieja guardia al deporte, en términos de la manera en que entrenamos y estilo”, dijo Fernández. “Es mucho más que basquetbol…es como jugábamos en los años 70s; la ansiedad del día de juego, de portar la chamarra de tu escuela, camisa y corbata, el entrenamiento por la mañana  y acondicionamiento. Y proveerles con el tipo de competencia que los hace ser mejor”.

Al principio quizá puede que hubo demasiada buena competencia. O los Huskies, que perdieron nueve de sus primeros 12 partidos, tuvieron que darse cuenta que debían hacer más que solo portar sus uniformes.    

“Cuando empezamos, y estábamos tratando de desarrollar la química, esperábamos dificultades”, dijo Fernández. “Pero después de perder ante algunos equipos que pensábamos que podíamos derrotar, consideramos que no estaban mostrando nuestro potencial”.

Ese entendimiento para los jugadores llegó después de la derrota ante Bradshaw Christian.

“No estábamos jugando lo suficientemente enojados”, dijo el forward Garrett Ashby, de 17 años. “No estábamos jugando como si realmente quisiéramos ganar, como creo que lo hacemos ahora. No era por falta de talento. Obviamente, había algunos equipos muy buenos en ese torneo (de Palm Springs) como Damien High en nuestro primer partido. Pero hubo un par de equipos que pudimos haber derrotado”.

“En Diciembre fue frustrante”, agregó el guard Daniel Kawashima, de 17 años. “Pensaba que este equipo podía ser excelente, y estábamos perdiendo juegos que pudimos haber ganado. Pero ahora creo que podemos ganar…tenemos que seguir haciendo lo que estamos haciendo, y eso significa jugar duro”.

Ashby y Kawashima son el tipo de “soldado desinteresado” que tiene a los Huskies sobresaliendo en estos momentos. Ellos tienen chanza de encestar, pero no se obsesionan por ello, y están dispuestos a jugar defensa y mantener el ritmo del juego de la manera que le gusta a NoHo.

Aunque los Huskies sí tienen a sus estrellas. Una de ellas, sin embargo, está lesionado. El forward Amani Daniel, de 18 años, es el líder de rebotes y segundo en canastas para el equipo. Se lesionó su rodilla derecha hace algunas semanas en una práctica y no ha podido regresar.

El está comprometido a regresar — “no existe un tiempo estimado, pero no necesito cirugía”, dijo — y ser parte del empuje de los Huskies hacia los playoffs. Daniel, que llegó a California este año académico proveniente de Orlando, Florida, considera que le debe eso al equipo después de ser aceptado cariñosamente por sus compañeros.

“Estos chicos tienen una política de puertas abiertas; cualquiera puede venir siempre y cuando estén dispuestos a trabajar y poner su tiempo”, dijo Daniel. “Todo el mundo te acepta. Tengo mucho apoyo aquí”.

La otra estrella de North Hollywood, Sean Fernández, está brillando. De 18 años, Sean lidera el equipo en canastas, promediando un poco menos de 30 puntos por partido. Solo en dos ocasiones ha sido relegado a menos de 20 puntos y marcó más de 40 en cuatro ocasiones.

Es un “dribliador” brillante con cualquier mano, y tiene la habilidad de colarse entre defensas hasta la canasta sin ninguna dificultad.

“Este chico es legítimo”, dijo el entrenador de un equipo contrario al verlo jugar.

“Es muy bueno anticipando cosas, y sabiendo dónde van a estar sus compañeros. Hay otros chicos en ese equipo que pueden jugar, pero cuando hay una situación difícil, él brilla. La pelota está en sus manos muchas veces, no creo que puedas prevenir que llegue a sus manos”.    

Sean también es el hijo de Fernández. Y eso crea un cargo adicional, especialmente cuando tiene licencia para hacer lo que crea conveniente para ganar un partido. La línea que debe caminar para evitar celos internos y quejas de aquellos fuera del equipo es muy fina. Pero él no tiene miedo de perder su balance.

“Creo que es más duro para el padre entrenar al hijo”, dijo Sean. “El tiene más riesgo al poner a su hijo en el equipo. Si yo me meto en problemas, y él no me saca, él recibe más culpa porque soy el hijo que juega para su padre.

“A veces reñimos. Es mi padre. Pero al final, él también es mi entrenador y yo el jugador. Respetamos la situación del otro. Cuando llegamos a casa, él es mi padre. Logramos separar esas dos cosas”.

Por su parte, Fernández deja claro que no se imagina competir sin Sean.

“Yo le dejo saber a los chicos que habrá gente que esté contenta con su papel y otros que no, y muchos dicen que es por mi hijo”, dijo el entrenador.

“Pero yo le dijo a la gente que Sean ha sido uno de los mejores jugadores en Los Angeles desde el noveno grado. Que no lo traje aquí a North Hollywood porque es mi hijo, sino porque quería ganar. Que estuvo como entrenador 10 años antes de que él naciera y que continuaré siendo entrenador hasta que me echen. El siempre ha sido mi mejor oportunidad de triunfar. Y Sean siempre está dispuesta a probar lo que puede dar”.

Todavía hay dos encuentros con Grant que posiblemente decidan el campeonato de la liga. Y luego vienen los playoffs. Así que todavía hay mucho que ver de los Huskies esta temporada.