F. Castro / El Sol

El mes que viene, Juana y Mauro Rosales harán su primer viaje en avión con sus hijos, Matthew y Janis, y los padres estaban bastante aprehensivos.

Los niños de cuatro y cinco años, respectivamente, tienen autismo y viajar en un ambiente encerrado durante un largo período de tiempo, rodeados de personas y ruidos extraños, pueden ser un desafío.

Es por eso que los Rosales manejaron de Santa Ana a Pacoima el sábado 19 de Octubre para tomar un vuelo a París. Los niños, ambos tirando de maletas de mano, se registraron en el aeropuerto, pasaron por el control de equipaje vigilado por agentes de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA) y abordaron un avión con destino a París. El “vuelo” completo a la “Ciudad de la Luz” tomó menos de 30 minutos, pero hubo un poco de turbulencia, las azafatas dieron las instrucciones de seguridad habituales y pasaron agua mientras los pasajeros tomaban nota de los ruidos y el movimiento de despegar y aterrizar.

Todo esto tuvo lugar dentro de Air Hollywood Studio, un estudio utilizado por producciones cinematográficas y televisivas para recrear los vuelos. Dentro de una enorme instalación sobre la Calle Weidner, el estudio ha recreado la atmósfera de un aeropuerto y también un avión que transporta a docenas de pasajeros con efectos de movimiento y ruido.

Alrededor de 70 niños y sus padres despegaron en el vuelo como parte de Open Sky for Autism, un programa que empezó hace cinco años y que ofrece a los niños que viven con autismo y otras discapacidades de desarrollo y sus familias la oportunidad de ganar confianza y comodidad durante viajes aéreos con una experiencia aeroportuaria simulada en tiempo real a través de un aeropuerto comercial y simulación de vuelo.

Los Rosales fueron de las familias que participaron en este simulacro.

“Mateo es el que generalmente patea y grita, pero realmente lo disfrutó”, dijo Juana. “Mateo quería subirse a un avión de nuevo”.

“Janis estuvo un poco más inquieta”, agregó la madre, pero ambos niños pasaron la experiencia sin problemas.

“Este viaje nos dio mucha información”, dijo, agregando que ahora sabe qué esperar.

“Esperemos que así sea el mes que viene”, señaló Juana.

Tim Williams, portavoz de Air Hollywood, dice que llevan a cabo este programa dos veces al año y que “hace los viajes accesibles a las familias”.

Señala que para las familias con niños autistas, “la preparación es muy importante” debido a la sobrecarga sensorial en el aeropuerto y dentro de los aviones.

Una vez que las familias pasan por el programa de preparación gratuito en Air Hollywood Studio “saben lo que pueden esperar cuando van a un aeropuerto real y no se sorprenderán”.

 EDUCACIÓN PARA TODOS

 El Estudio lleva a cabo el programa en conjunto con REACH, Recursos para la Educación, Promoción, Comunicación y Vivienda. La organización sin fines de lucro con sede en Santa Fe Springs ofrece apoyo personalizado para personas con discapacidades.

Darlene Hanson de REACH dice que viajar con niños autistas puede ser desafiante y aterrador para todos los involucrados, porque, en su mayor parte, “las personas con autismo tienen problemas con la falta previsibilidad”.

“Aquí, podemos tomarnos nuestro tiempo, no tienes prisa”, añade Talaat Captan, CEO de Air Hollywood Studio, quien tuvo la idea de crear el programa al darse cuenta de los desafíos que una familia tuvo en uno de sus vuelos.

La experiencia única ayuda a las familias a practicar y determinar problemas y desafíos (como algunas de las familias participantes en la simulación que tuvieron que lidiar con una crisis) para poder hacer cambios y superarlos. El programa se lleva a cabo en la primavera y el otoño, en previsión de la muy concurrida temporada de viajes de verano y fin de año.

Pilotos reales, azafatas y agentes de la TSA se ofrecen como voluntarios para hacer el programa más real. Y al igual que las familias, esto también les ayuda.

 “Es educativo en ambos sentidos”, dice la azafata Kaylyn Woosley, una de las voluntarias.

“A medida que más familias tienen hijos con autismo, nos ayuda a ayudar a las familias a hacer que los viajes sean más cómodos para ellos”, dijo.

Pero definitivamente es para las familias, como los Madrigal, que viajaron desde Rancho Cucamonga con sus hijos, Giovanni, de 6 años, y Diego, de 7, que llegaron al “aeropuerto” debidamente vestidos con trajes de piloto y con sus maletas de mano.

“Nos encantó. Vamos a volar pronto y él se da cuenta de ello”, dijo Adela Madrigal sobre Giovanni, que tiene autismo. “Es una buena experiencia”.

Ruth Santiago opinó igual.

“Vi que en realidad estaba muy calmado. No reaccionó a las turbulencias”, dijo de su hijo Omar, de 9 años, que tiene autismo.

“Nos preocupaba si podía soportar estar dentro de un avión con mucha gente”, agregó la residente de Santa Clarita. =”Quería ir de nuevo, realmente le gusto”.

Air Hollywood Studios quiere replicar esta experiencia para familias en otras partes del país. Su idea es llevar al programa a otros estados vecinos con un avión simulado en un camión remolque que ya tienen en sus instalaciones.

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