Menos de dos meses después de que se abriera un poblado de microviviendas junto a las vías del tren en la estación Van Nuys Amtrak/Metrolink, se abrió otro sitio en Sun Valley para ofrecer refugio temporal a más de 200 personas que viven en situación de calle.
La ceremonia de corte de listón del nuevo poblado, llamado Olinda Tiny Homes, se llevó a cabo el lunes 10 de agosto. Al igual que el sitio anterior, este se encuentra en el estacionamiento de la estación Metrolink en Sun Valley.
El poblado cuenta con 123 unidades, 208 camas e incluye baños integrados, dos salas comunitarias y un parque para perros. Hope the Mission, una organización sin fines de lucro que atiende a la población sin hogar, estará a cargo del lugar. Quienes residirán aquí avanzarán hacia una vivienda permanente.
Las personas empezarán a mudarse el lunes 17 de agosto. Para permitir que se ajusten a su nuevo hogar y evitar demasiadas admisiones en un solo día, solo 25 personas se mudarán cada día hasta que el poblado alcance su capacidad.
Este es el sitio número 36 de refugio para personas sin hogar de Hope the Mission y el cuarto poblado que la organización sin fines de lucro ha abierto en cuatro meses.
“Lo que me encanta de estas microviviendas, como tantos otros sitios de microviviendas, [es que] aquí es donde la gente tiene un nuevo comienzo”, dijo Ken Craft, CEO de Hope the Mission. “Para alguien que ha estado viviendo en la calle, alguien que no ha tenido seguridad y tranquilidad, esto prácticamente puede considerarse su propio hogar”.
A la ceremonia se unieron la presidenta de Hope the Mission, Rowan Vansleve; la alcaldesa de Los Ángeles, Karen Bass; y la concejal Imelda Padilla. Bass dijo que este sitio más reciente forma parte de un plan más amplio para construir más de 500 microviviendas en Los Ángeles.
“Aprovechar las microviviendas como vivienda interina es una parte clave de nuestra estrategia para reducir el costo de Inside Safe y alejarnos de sacar a personas sin hogar a hoteles, mientras aceleramos la construcción de vivienda permanente en Los Ángeles”, dijo Bass en un comunicado. “Con cientos de microviviendas ya en línea y cientos más en construcción, seguiremos aplicando soluciones innovadoras y de bajo costo para ampliar nuestra capacidad de sacar a la gente de la calle”.
“Estas microviviendas representan más que refugio; representan dignidad, estabilidad y un verdadero primer paso hacia una vivienda permanente para nuestros vecinos sin hogar aquí en Sun Valley”, dijo Padilla en un comunicado.
Pero no todos en la comunidad celebran la apertura de un nuevo poblado de microviviendas. El año pasado, The Climate Corps Initiative (TCCI), una organización sin fines de lucro para la justicia ambiental, organizó una manifestación con residentes locales para exigir que el proyecto se detuviera.
Mihran Kalaydjian, vicepresidente de TCCI, le había dicho previamente a San Fernando Valley Sun/el Sol que el proyecto iba a “paralizar el carácter” de Sun Valley y que traería un aumento de personas con serios problemas de salud mental, además de incrementar la acumulación de basura, los robos, los asaltos domiciliarios y el vandalismo.
Afirmó que Padilla nunca hizo labores de acercamiento comunitario para informarles sobre los planes, ni intentó recabar la opinión de los residentes.
“La conclusión del proyecto de microviviendas en la estación Metrolink de Sun Valley no borra las serias preocupaciones que los residentes plantearon desde el principio”, dijo Kalaydjian. “Durante meses, los miembros de la comunidad se manifestaron, asistieron a reuniones y advirtieron que este lugar era el equivocado para un proyecto de este tipo, y los residentes plantearon preguntas válidas sobre la seguridad pública, los efectos en el vecindario, el transporte, la salubridad y si la comunidad circundante, en última instancia, tendría que asumir las consecuencias que nunca acordó soportar”.
Aunque el poblado ya está terminado, Kalaydjian dijo que la comunidad de Sun Valley no dejará de exigir transparencia y rendición de cuentas por parte de las autoridades municipales en lo que respecta a temas de seguridad, salubridad, mantenimiento de propiedades y condiciones del vecindario.
Agregó que exigirán una reunión comunitaria (town hall) con funcionarios electos, las fuerzas de seguridad, los departamentos municipales y los proveedores de servicios, para que la comunidad obtenga respuestas sobre quién es el responsable de la seguridad, cómo se vigilará el área circundante y a quién se le hará responsable si no se cumplen estas promesas.
“La comunidad está muy enojada y habrá más manifestaciones porque están exigiendo un gobierno responsable”, dijo Kalaydjian. “Se merecen ser escuchados y se merecen rendición de cuentas”.




