Cuando Rosa Ohm y su esposo Ramiro Herrera visitaban el Hansen Dam Recreational Park, en Lake View Terrace, para una fiesta de cumpleaños a principios de la semana, Herrera decidió aprovechar el clima templado y despejado para hacer una de sus cosas favoritas: salir a caminar al aire libre por un buen rato.
“Ambos caminaban hora y media seis días a la semana. Siempre estaban caminando o haciendo senderismo, y mi padrastro amaba la naturaleza”, dijo Gabby Conde, de Chatsworth, sobre su madre, de 73 años, y el señor Herrera, de 83. Pero esta caminata en solitario tuvo consecuencias trágicas: Herrera nunca regresó.
Conde y otros familiares organizaron búsquedas diarias, desde 15 personas el primer día hasta casi 100 para el tercero, con ayuda limitada de las autoridades locales, subrayó Conde. Tres días después de que Herrera desapareció, una voluntaria de una búsqueda hizo el hallazgo desgarrador: su cuerpo fue encontrado en el Hansen Dam Lake. La causa preliminar de muerte fue ahogamiento accidental.
“Mi mamá pensó que la policía haría más. Me dijo, ‘No puedo creer que fuimos nosotros quienes lo encontramos’”, relató Conde. “Todos estamos muy decepcionados de que no recibimos la ayuda que necesitábamos del LAPD [Los Angeles Police Department]. Si hubiéramos tenido esa ayuda, quizá las cosas habrían resultado diferentes”.
Mientras la familia enlutada planea un funeral para Herrera en Monterey Park, cerca del hogar de la pareja en East LA, se aferra a pensamientos de “¿y si…?”: ¿y si los agentes hubieran usado perros de búsqueda o hubieran realizado una búsqueda oportuna y exhaustiva en el lago, como los familiares les pidieron en muchas ocasiones?
“Ese primer día, les pregunté: ‘¿Podrían enviar perros [de búsqueda]? Tal vez si los perros pueden captar su rastro, puedan encontrarlo”, recordó Conde. Dijo que le respondieron que no era una opción usar una unidad K-9 para la búsqueda porque “no tenían recursos financieros”.
El Día Que Desapareció
Herrera, conocido como “Willie” por sus seres queridos, salió de la fiesta del parque para comenzar su caminata alrededor de la 1:30 p.m. del domingo 9 de agosto. Cuando su esposo no había regresado para las 3 p.m., Ohm supo de inmediato que algo estaba mal. Fue entonces cuando la familia se contactó con el LAPD para reportarlo como desaparecido.
Agentes del LAPD y guardabosques del parque realizaron una búsqueda inicial en Hansen Dam Park por medio de sus vehículos, drones y un helicóptero, pero la búsqueda desde el helicóptero duró “aproximadamente cinco minutos”, señaló Conde. Familiares y amigos buscaron a Herrera por su cuenta desde la tarde hasta la 1 a.m., muchas horas después de que agentes del LAPD y los guardabosques se fueran a casa. Dijeron sentirse abandonados.
“Dentro de las tres horas de [llegar], los agentes se fueron”, dijo Ohm. “Y los guardabosques seguían diciéndonos que [mi esposo] no estaba en el parque: que ya habían hecho una búsqueda exhaustiva”.
“Yo incluso le pregunté: ‘¿Se van a ir dejándonos aquí solos para que nos defendamos en esta situación?’”, agregó Conde con frustración. “Y respondieron: ‘No, nos iremos, pero vamos a revisar para ver si está en alguna parte en las calles’”.
Después de que la familia elaboró y distribuyó cientos de volantes de personas desaparecidas, y publicó información en línea durante el segundo día de su ausencia, recibió llamadas de dos posibles testigos. Ambos dijeron que habían visto a un hombre que coincidía con la descripción de Herrera cerca del lago, y afirmaron que parecía estar lesionado.
Los relatos coincidieron con una pista que el hijo de Conde recibió el día anterior. Mientras buscaban a Herrera, un hombre sin hogar le dijo que había visto a Herrera cerca del lago con una lesión en la cabeza; aseguró que Herrera le pidió que encontrara a su esposa en el parque. No la encontró, pero reportó el incidente a un guardabosques, quien regresó con él al lugar donde vio a Herrera, pero Herrera ya no estaba.
A pesar de las solicitudes repetidas de la familia para realizar más búsquedas dentro y cerca del lago, Conde dijo que los guardabosques les dijeron que habían buscado alrededor del lago, pero no habían visto nada.
“Sentí que simplemente no les importó”, dijo sobre los guardabosques del parque y los agentes del LAPD. “Uno de los agentes dijo: ‘Lo buscamos en licorerías [locales]’. Pero ¡mi papá ni siquiera bebe!”
“Era un hombre tan dulce”, continuó Conde. “Siempre fue muy respetuoso y un hombre de su casa. Amaba su hogar y también amaba el aire libre. Le dije a mi mamá que es una ironía tan [dolorosa] que haya fallecido de esa manera: en el exterior, en la naturaleza, que siempre amó tanto.
Aunque el LAPD y el Departamento del Sheriff del Condado de Los Ángeles sí emitieron alertas de persona desaparecida y de “plata” para Herrera, el cronograma no está claro. Conde dijo que están considerando solicitar una investigación para determinar si los agentes y guardabosques involucrados siguieron todos los protocolos establecidos para casos de personas desaparecidas, y si la búsqueda fue limitada por falta de recursos.
La familia también espera los resultados de una autopsia completa.
Mientras Conde quiere más información para entender por qué parece que no hubo más insistencia para encontrar a Herrera, también espera que se puedan instalar teléfonos de emergencia con luz azul en todo el gran parque recreativo —similares a los que hay en algunos campus universitarios— para que otro incidente trágico como este “no le ocurra a otra familia”.
San Fernando Valley Sun/el Sol solicitó comentarios al LAPD sobre este caso, pero no recibió respuesta antes del cierre para prensa.

