Por gran parte de su vida, Luis Garcia recorrió las calles metiéndose en problemas y consumiendo y vendiendo todo tipo de drogas.

“Crecí en el gueto. Fui un producto de mi ambiente”, dijo el hombre de 28 años.

Pero hace un par de años, alguien se le acercó para ofrecerle ayuda

Hoy en día, ya no consume estupefacientes y está muy involucrado con la iglesia Victory Outreach de Van Nuys. El pasado sábado 25 de Octubre, Garcia se unió a varias decenas de personas que caminaron las calles de Pacoima, esta vez intentando hacer por otros lo que alguien hizo por él.

“Si nadie se levanta y sale a la comunidad a ofrecer ayuda, mucha gente sigue sin esperanza y no conocen otra manera de vivir”, dijo Garcia. “Yo era un drogadicto y alguien me tendió la mano y cambió mi vida”.

“Jesús le da esperanza a aquellos que están perdidos y no tienen dirección”, agregó. “En un año, salí de vender drogas en las calles y ahora trabajo con jóvenes y estoy ayudando a fundar una nueva iglesia”.

Más de 100 personas caminaron desde el parque Hubert Humphrey hasta la División Foothill, ofreciendo la palabra de Dios y sus testimonios de haber escapado adicciones, violencia y problemas que una vez pensaron eran insuperables.

Cristina Talavera se presentó en la marcha con sus seis hijas. Contó que tanto ella como su esposo estaban involucrados en drogas y alcohol e iban directo al divorcio. El año pasado, su hija mayor, Jasmine Navarrete, de 18 años, empezó a asistir a un servicio de la iglesia Victory Outreach que se reúne cada martes por la noche en el Parque Hubert Humphrey sin decirle a sus padres.

Talavera, que pensaba que su hija se estaba escapando para ir a verse con un novio, la siguió y poco a poco, empezó a asistir a los servicios también.

Luego de varios meses, ella ha dejado de beber y consumir drogas y “la iglesia ha hecho un gran cambio”, dijo. 

Es por eso que llegó para participar de la marcha y apoyar a los organizadores y “ayudar con la paz que necesitamos aquí en la ciudad y la comunidad”, dijo la residente de Pacoima.

“Ya no estamos causando caos. Ahora estamos llevando luz”, dijo el Pastor Karl Cruz de la iglesia Victory Outreach del Northeast San Fernando Valley, uno de los organizadores de la marcha.

“Tratamos de hacerlo (las marcha) cada trimestre para continuar promoviendo la paz y parar cara a las drogas, la violencia y la violencia doméstica en la comunidad”, agregó.

“Los últimos cuatro años ha habido un descenso en la violencia y queremos continuar llegando a la comunidad y ser vigilantes. Estamos tratando de ser proactivos, en vez de reactivos”, indicó Cruz. “De esta manera mantenemos a la comunidad concientizada de que tenemos paz y es muy frágil. Vamos a estar en la cara de los malos y dejarles saber que estaremos ahí afuera”.

El Capitán Ernest Eskridge de la División Foothill, que también estaba llevando a cabo una casa abierta para mostrar su nuevo jardín de poca agua y otras mejoras a la estación, dijo que los esfuerzos como la marcha ayudan a unir a la comunidad y enviar un mensaje positivo.

“El crimen se ha reducido un 15 por ciento en Pacoima, esa es la mayor reducción en toda la ciudad. Pero no lo hacemos por nosotros mismos. Requiere de toda la comunidad. Esto nos ayuda a continuar previniendo el crimen”.

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