Photo / Delfin Magpantay

Miembros de la Nación Tataviam, también conocidos como los Fernandeño Tataviam Band of Mission Indians, en el nuevo sitio de entierro bendecido y dedicado el sábado 17 de Noviembre por el Obispo Auxiliar Edward Clark de la Región Pastoral Nuestra Señora de Los Ángeles de la Arquidiócesis de Los Ángeles, junto con el Presidente de la Tribu, Rudy Ortega Jr. También aparecen en la foto Sylvia Mendivil Salazar, del Ministerio de Asuntos Nativo Americanos de la Arquidiócesis de Los Ángeles, que contribuyó a hacer posible el entierro.

Miembros de la tribu Fernandeno Tataviam Band of Mission Indians han organizado protestas y marchas por el trato de la iglesia católica hacia sus antepasados. 

Los Tataviam, que se extendieron desde las montañas lejanas del oeste de San Gabriel hasta el Tejon Pass, sufrieron grandemente bajo los misionarios españoles después de que fundaran la Misión San Fernando el 8 de Septiembre de 1797 en el que fuera el sitio de su aldea  Achoicominga. Durante años después de la fundación de la Misión, su cultura y sus números fueron diezmados.

Es una historia dolorosa que la iglesia católica está tratando de curar. Hace varios meses la Arquidiócesis de Los Ángeles y los representantes de las tribus locales firmaron un conjunto de protocolos estableciendo varias formas en que la iglesia católica de Los Ángeles puede asegurar que las “perspectivas tradicionales indígenas” sean respetadas y acogidas por su instituciones e instalaciones.

Los protocolos están destinados a fomentar la participación de los Americanos Nativos en la planificación de las liturgias, así como en las funciones culturales y educativas de temática indígena organizadas por la Arquidiócesis.

El acuerdo también permite a los indígenas locales el acceso a los sitios ceremoniales tradicionales, especialmente a las áreas de entierro en los terrenos de las misiones locales — y  ellos mismos podrán acomodar a los miembros tribales que buscan celebrar los sacramentos allí.

El pasado sábado 17 de Noviembre, esa relación dio un paso más en el largo camino hacia la reconciliación.

La iglesia y los líderes tribales se reunieron en el Cementerio Good Shepherd en Lancaster para la dedicación y bendición de sitios especiales para restos de Americanos Nativos que murieron hace 150 años. 

Otra ceremonia se llevará a cabo el próximo sábado 24 de Noviembre en el Cementerio Queen of Heaven Cemetery & Mortuary en Rowland Heights para la Tribu Tongva, también conocidos como  Gabrieleño/Tongva San Gabriel Band of Mission Indians.

“Nuestros hermanos y hermanas Americanos Nativos son los descendientes de los primeros pueblos de la tierra”, dijo el Obispo Auxiliar Edward Clark, quien presidió la ceremonia. “Una vez California fue su tierra, pero hoy muchas tribus de California no tienen lugar para reentrar a los miembros tribales que han sido desenterrados debido a nuevas construcciones o han regresado a los museos y las universidades en respuesta a las nuevas regulaciones federales”. 

“El arzobispo José Gómez y la Arquidiócesis de Los Ángeles tienen el honor de responder a las peticiones de dos de esas naciones en cuyas tierras tradicionales se estableció la Arquidiócesis. Las Naciones Tataviam y Tongva ahora tendrán lugares permanentes de re entierro en dos de nuestros cementerios católicos ubicados en sus propias tierras tradicionales. Después de haber sido desalojados de sus lugares de entierro originales, muchos de estos antepasados ahora descansan de forma segura en paz”, agregó.

 La ceremonia incluyó una introducción, tambores y cantos de himnos de los indios nativos en honor a los difunto.

En pos de la reconciliación

“Esta dedicación es importante porque es una repatriación de nuestras tierras ancestrales. Da a nuestros antepasados, muchos de los cuales han sido desplazados, archivados en los museos, o guardados en los garajes de las comunidades de asentamiento, un espacio seguro en la tierra para descansar”, dijo por su parte Rudy J. Ortega, Jr., Presidente de la tribu Fernandeno Tataviam Band of Mission Indians.

Indicó que los restos fueron encontrados en múltiples localidades a lo largo del Valle de San Fernando y Antelope y pertenecen a 12-14 individuos.

Arqueólogos y antropólogos han confirmado que pertenecen a personas que vivían en la zona ocupada por los Tataviam.

“Fueron descubiertos cerca de donde estaban villas (indígenas), y esas han sido históricamente indicados en mapas antes del asentamiento europeo”, dijo Ortega Jr. 

Agregó que todavía tienen que regresara y comprobar si los museos pueden tener restos ancestrales que pueden ser enterrados en la parcela reservada para la tribu en el cementerio de Lancaster.

Mientras que ese cementerio es propiedad de la Arquidiócesis – y bajo los protocolos de entierro de la iglesia todos los enterrados allí debían ser bendecidos – la tribu tiene jurisdicción sobre la parcela concedida a la tribu.

“La tribu tiene sus propias ceremonias y rituales y (la iglesia) devolvió esa porción parcial enteramente para nuestros antepasados”, dijo Ortega Jr.

Además, el área que rodea esa tierra en el cementerio fue entregada a la tribu para que sus miembros puedan comprar parcelas allí y ser enterrados junto a sus antepasados.

Ortega Jr. dijo que este es el primer ejemplo de su tipo y es un paso “gigantesco” de la Iglesia hacia la tribu.

“Es más como enmendar. Ellos reconocen las atrocidades que la iglesia históricamente ha hecho y ahora quieren trabajar para una mejor relación con las tribus”, dijo.

“Es un significado gigantesco hacer que la Iglesia renuncie a los protocolos y procedimientos, y devolver parcialmente la tierra de los antepasados a la tribu”, agregó Ortega Jr.

“También provee a la tribu, hoy, un lugar para descansar – juntos—en nuestras tierras ancestrales en compañía de nuestros antepasados y sin la posibilidad de una construcción inminente”, acotó.