M. Terry / El Sol

Un estacionamiento en la Iglesia Metodista Unida Mission de North Hills se ha convertido en el último intento de crear soluciones para acabar con el masivo problema de los desamparados del condado de Los Angeles.

A través de North Hills Caring Services – que opera el área de estacionamiento – la Autoridad de Servicios para Personas sin Hogar de Los Angeles (LAHSA) y el Departamento de Salud Mental del Condado, entre otros, un programa piloto de seis meses conocido como el “Programa de Estacionamiento Seguro” comenzó aquí en Septiembre.

El programa admite un máximo de 20 automóviles y cinco vehículos recreativos (RV) para dar a los que viven en sus vehículos un lugar seguro para permanecer de 9 p.m. a 6 a.m. El lote es monitoreado por guardias de seguridad. Los participantes, todos adultos, remueven sus vehículos del lote a la mañana siguiente.

El programa también permite a aquellos que llegan una oportunidad de tomar duchas, comer desayuno, recibir ropa y certificados de regalo, hablar con empleadores, ayuda con sus currículos y trabajar en pos de una vivienda más permanente.

“[La falta de vivienda] es un desafío crítico que todos enfrentamos en toda la ciudad de Los Angeles”, dijo la concejal Mónica Rodríguez durante una conferencia de prensa en la iglesia el miércoles 12 de Diciembre. El sitio se encuentra en su distrito.

El alcalde de Los Angeles, Eric Garcetti, también estuvo presente el miércoles. Y mientras que admitió que programas como este son “una gota en el vaso”, también dijo que “requiere de 1,000 gotas juntas llenar el vaso. No hay un estacionamiento mágico donde los vehículos pueden ser estacionados mañana. No hay un rascacielos que sacará a 25,000 personas de la calle. Cuando cada comunidad dice ‘hemos hecho nuestra parte’, todos necesitamos hacer aún más”.

“No abordaremos la falta de vivienda. No vamos a ‘reducir’ la falta de vivienda. Estamos aquí para acabar con la falta de vivienda”. 

Manuel Flores, el enlace de la comunidad para North Valley Caring Services, dijo que incluso aquellos que se estacionan allí durante la noche han sido referidos con ellos.

“Estamos enfocándonos en una población específica, que es una persona nueva en la indigencia”, dijo Flores. “Las personas que siguen haciendo sus pagos de auto. No es una vivienda a largo plazo para casas móviles. Y no muchos de los participantes en RV quieren estar en un programa estructurado. Quieren ser dejados solos en la calle”.

“Más que nada, esperamos mostrar que no hay ‘huella’ para el vecindario. Otras iglesias son escépticas sobre la apertura de un programa, y nos están mirando para ver cómo funciona. Hemos tenido cero incidentes hasta ahora. Y el vecindario ha abrazado el programa. No lo sienten, no lo ven”.

Según Flores, nueve personas que han sido parte del programa han pasado a encontrar una solución más permanente a su falta de hogar.

El estacionamiento de la iglesia es uno de los cinco sitios que actualmente operan el programa que comenzó en Santa Bárbara. Este es el primer sitio en el noreste del Valle de San Fernando, y también el primer programa en aceptar RV, así como autos.

Los funcionarios de la ciudad esperan abrir al menos dos más para el 30 de Junio de 2019 — el final del año fiscal actual — y tienen un objetivo general de crear nueve sitios en el Condado de Los Angeles.

Los sitios, dijo Garcetti, serán un lugar para que las personas aceptadas “estabilicen sus vidas. Eso es lo que se hace aquí.

“Estacionamiento Seguro’ no es algo que deben temer los vecindarios. Es lo opuesto. La gente ya vive en autos y casas móviles. La pregunta es, ¿vamos a darles servicios y duchas, un lugar para lavar la ropa, conectarse con un trabajador social que puede ayudar a llevarlos a un hogar?”.

El Alcalde agregó que la financiación ya estaba disponible para extender el programa en la iglesia más allá de seis meses

Peter Lynn, Director Ejecutivo de LASHA, dijo que su agencia financió North Hills Caring Services con $84,000 para cubrir los costos del programa, incluyendo seguridad, dotación de personal y comidas.

“Este es el primero aquí en esta parte del Valle, y las casas móviles son muy importantes. Son grandes, y muchos estacionamientos no quieren acomodarlas”.

Una mujer, identificada como Yolonda, dijo que ella primero vino al programa debido a la oportunidad de tomar duchas.

“Estaba durmiendo en mi auto. Tenía a la policía llamando a mi ventana a las tres de la mañana despertándonos. Mi marido y yo aparcamos con amigos porque tenían miedo”, dijo.

“Cuando abrió el ‘estacionamiento seguro’, llegué aquí el primer día. Y deja decirte: puedo dormir cómoda ahora. No sólo eso. Tengo un lugar donde vivir. Hago trabajo voluntario en la iglesia, las duchas para los desamparados. Tengo mucho que agradecerles”. 

Otra participante, Cynthia Jerro, dijo que ha estado sin hogar casi dos años. También entró en el programa en Septiembre.

“Tengo un auto pequeño, y [poder aparcar por la noche] es más seguro. Funciona para mí y para mi amiga Lisa. Yo, ella y su hijo, estamos juntas en nuestros vehículos por separado.

“Entiendo que arreglar el problema de los desamparados va en muchas direcciones. Pero no soy una criminal o drogadicta. Mi padre hizo una hipoteca inversa, y antes de que pudiera poner mi nombre en la hipoteca falleció. Me quedé atrapada aquí”.

Este año, la LAHSA informó que un estimado de 52,765 personas no tenían hogar en el Condado de Los Angeles, y eso fue una disminución, la primera reducción en cuatro años. El total más alto jamás reportado por la Agencia fue de 55,048 en 2017.

Los números reales pueden fluctuar porque todavía hay un número de personas que no se dejan incluir en los conteos de indigentes hechos por varias agencias sociales.

Se le preguntó a Garcetti — quien enfrentó una protesta el lunes por manifestantes, incluyendo defensores de desamparados, mientras trataba de dar un discurso en la USC —si la enormidad de la situación de los desamparados está creando fatiga, inquietud, o aún peor, indiferencia del público que puede querer más soluciones inmediatas y a mayor escala para el problema.

“No me importa hablar y debatir. Me importa hacer”, dijo Garcetti. “Ese mismo día, habíamos entrenado a 100 trabajadores [de alcance], abrimos otra nueva instalación en el VA (Administración de Veteranos), e iniciamos la construcción de más viviendas públicas.

“[Los que no comulgan con nosotros] tiene miedos que provienen de un lugar real al que tienes que dirigirte. Pero eso no significa que vamos a parar. Estoy comprometido con esto. Alguien tiene que pelear incluso en los momentos difíciles cuando la gente va a criticar. Este [problema] tardó décadas en crearse. Tardará algunos años en terminar. Pero es un problema solucionable”.