M. Terry / El Sol

Como Presidente y CEO del Boys & Grils Club del Valle de San Fernando en Pacoima, LeRoy Chase Jr. mantuvo las puertas abiertas de la organización y enriqueció las vidas de jóvenes por varias décadas.

Y en su memorial, Chase, de 73 años, quien falleció el 27 de Noviembre después de luchar por mucho tiempo con una enfermedad, fue recordado por el tremendo “hogar comunitario” que le dio a niños y familias necesitadas.

“Cada uno de ustedes tiene una pequeña pieza de la luz de LeRoy Chase”, dijo la Reverenda Beth Bingham, pastora sénior, a un templo repleto de familiares, amigos y autoridades de la ciudad de Los Ángeles reunidos en la Iglesia Congregacional Church of the Chimes en Sherman Oaks, para el memorial del líder comunitario el pasado 14 de Diciembre.

“Chase era en verdad una luz que iluminó tantas vidas”.

A través de casi cuatro horas de tributes musicales y recuerdos, Chase fue alabado como un “gigante amable” que “puso la barrera muy en alto” como un líder comunitario.

“Fue mi mentor y una figura paterna”, dijo Héctor Rodríguez, quien por largo tiempo ha trabajado en el Boys & Girls Club y conoció por primera vez a Chase cuando tenía 5 años. “Iba al club a diario, y siempre veía a este gigante con una gran sonrisa caminando por el lugar. Cuando llegué a la adolescencia me ofreció mi primer trabajo, como lo hizo con muchos otros jóvenes”.

Dijo que Chase constantemente organizaba excursiones a Marineland of the Pacific, Disneyland, Knotts Berry Farm, y otros parques de diversiones del Sur de California para llevar a los chicos. “Si no fuera por el liderazgo de LeRoy en el Club, mis hermanos y yo probablemente nunca habríamos visto lugares como esos de niños”.

El Alcalde de Los Ángeles, Eric Garcetti, quien se refirió a Chase como “nuestro Hermano LeRoy” – y “cuyos ánimos me empujaron” durante su primer campaña para un asiento en el Concilio de Los Ángeles – le dijo a la audiencia que Chase “no solo marcó la historia, sino que hizo historia”.

“Hay algunas personas que se juzgan a sí mismas por las personas importantes que conocen”, dijo Garcetti. “LeRoy Chase conocía a algunas de las personas más importantes en esta ciudad. Pero la única medida real de nuestro tiempo aquí no es quién conocemos, pero lo que hacemos. Bajo esa medida, no estamos aquí solo con un gigante físico, pero con alguien que puso la barra muy arriba para nosotros”.

Herb Wesson, Presidente del Concilio de Los Ángeles, y cuya amistad con Chase se remonta a más de 30 años, señaló que Chase “creía que era nuestra responsabilidad darle a los niños las oportunidades para que pudieran volar”.

Cuando Wesson traía chicos de familias pobres del Sur de Los Ángeles a andar a caballo en el Rancho Monte Verde de los Chase en Sylmar, “los trataban como reyes y reinas”, recordó.

“Alguien dijo una vez que los dos días más importantes en la vida de una persona son el día en que naces, y el día que te das cuenta por qué naciste”, dijo. “Todos tenemos mucha suerte, porque a una temprana edad LeRoy se dio cuenta para qué había nacido. Y fue para dar, a cada uno de nosotros”.

Jose De Sosa, ex presidente de la oficina del NAACP (Asociación Nacional para el Avance de las Personas de Color) en el Valle de San Fernando y en California, dijo que fue amigo de Chase “por más de 50 años. Eramos compadres”. De Sosa es el padrino de la hija menor de Chase, Danielle, y Chase era el padrino de la hija de De Sosa, Maria.

“El amaba trabajar con los niños”, dijo De Sosa sobre Chase. “Si veía a un niño que se caía y se lastimaba, lo levantaba y pasaba tanto tiempo con él como requería para que tuvieran confianza en sí mismos de nuevo”.

Pero, dijo De Sosa, Chase también estaba comprometido a servir a todas las comunidades locales. “Se aseguraba que el Noreste del Valle recibiera reconocimiento y ayuda similar. El logró que muchas cosas llegaran al Noreste del Valle que de otra manera no habrían venido. Se preocupó de que tuviéramos nuestra parte justa”.

Chase lo hizo en parte dando tiempo y energía a un sinnúmero de puestos a nivel de la Ciudad y el Condado de Los Ángeles, incluyendo la Comisión de Recreación y Parques de la Ciudad, la Comisión del Coliseo de Los Ángeles, y como comisionado del Estatus de los Hombres Afroamericanos para el Estado de Calfornia, así como al servicio de la Junta de Asesoría del Presidente de CSUN, y en la junta del Centro de Desarrollo Económico del Valle. 

Pero fue su guía y liderazgo del Boys & Girls Club – que sirvió y apoyó a más de 75,000 jóvenes durante su tiempo ahí – lo que se considera su logro más grande. Se convirtió en el segundo Presidente y CEO en 1967, y lo ayudó a crecer de un pequeño establecimiento a una facilidad de usos múltiples de 25,000 pies cuadrados que abrió en 1986 tras una campaña de recaudación de fondos por $6 millones de dólares. Aunque el Club se basa en Pacoima, Chase creía que debía servir a todo el Valle de San Fernando.

Chase estaba trabajando en más mejoras al establecimiento cuando enfermó.

“Hay 75,000 personas que pasaron por el Boys & Girls Club que quizá lo recuerden. Y si le añades a sus familias y el impacto que han tenido en sus vidas, estamos hablando de millones de personas que este hombre tocó, cuyas vidas cambió”, dijo Garcetti.

Otros pensamientos y recuerdos sobre Chase vinieron de sus familiares. 

“Mi padre amaba entretener y buscaba cualquier excusa para hacer una fiesta, desde pequeñas reuniones al lado de la piscine hasta asados enormes y fiestas de cumpleaños”, dijo su hija mayor, Kymberly Chase.

“Siempre ayudaba a mis padre con la planeación porque siempre fue su compañera de crímenes cuando se trataba de empezar una fiesta. Sin importar la situación, mi padre siempre tenía una actitud positive. Fue mi modelo a seguir, y estaba feliz de escuchar cuando me daba consejos a mí o a mis hermanas –por horas y horas”.

El hermano menor de Chase, Daryl Smith, contó una historia sobre las travesuras de éste.

“Nunca olvidaré un día que estábamos manejando [en Los Ángeles]. Yo iba en el asiento trasero y su compañero [del equipo de football] iba adelante. Estamos en una luz en rojo, al otro lado de la calle de una puesto de tacos, y escuchamos esta canción ‘Louie, Louie’. Ellos salen del carro y empiezan a bailar. Nadie dijo nada en los otros carros. Tienes a un lineman (como lo fue Chase) de 260 libras y otro de 300 libras bailando, no dices nada”.

Su sobrino, Sean Smith, recordó cómo Chase le dijo un trabajo en el Boys & Girls Club. Aunque el Club no abría hasta las 2 p.m., Smith dijo que Chase le dijo que se reportara a las 5:30 a.m. Cuando llegó, Chase ya estaba allí. Y luego Chase le mostró cómo limpiar los baños al hacerlo él mismo”.

“Fue una lección clara. No importa quién eres, necesitas trabajar y necesitas ser humilde”, dijo Smith.

“Esto es sobre un tío que  amó como un hijo. No hice nada para merecer ese amor. Solo me lo dio y lo hizo constantemente…el mayor honor que le puedo dar es llevar esa lección de carácter y dar esperanza. Si nos llevamos algo de su vida, es animar, amar y proveer esperanza a al menos una persona”.

Su hija Nicole Chase, la Presidente interina del Club, está a cargo de preservar una facilidad por la cual su padre luchó con “valentía y honor”.

“El tuvo la valentía de luchar por algo en una comunidad que tenía un estiga”, dijo Nicole. “Había otros clubes de Boys & Girls en el Valle. El que no esperaban que sobreviviera era el de Pacoima. Y el hecho que sigue en pie…es prueba de su poder, su creencia en proveer a los jóvenes con oportunidades es algo que resuena. Y mi padre fue parte de ese movimiento por más de 50 años”.