Durante el fin de semana, los jugadores y entrenadores de football del Pierce College de Los Ángeles expresaron su preocupación por rumores de que su temporada sería cancelada por la administración. La mañana del 3 de agosto, sus temores se confirmaron: el personal les informó que toda la temporada quedaría en pausa (hiato), apenas semanas antes del inicio del semestre de otoño.
Julian Sarzo, egresado de San Fernando High School, era un recién llegado (freshman) que planeaba ser quarterback del equipo. Recordó que el lunes por la mañana estaba en el gimnasio de pesas con los demás jugadores, lo que se suponía que era su primer día de práctica.
El joven escuchó rumores por primera vez el viernes 31 de julio, por la tarde, por parte de un excompañero, quien le dijo que la administración de Pierce había enviado un correo a todos los directores atléticos de la Southern California Football Association (SCFA), liga en la que participa Pierce, informando que la temporada sería cancelada. Al principio Sarzo no le dio mucho crédito, ya que el rumor no venía del cuerpo de entrenadores.
Esa percepción cambió cuando vio entrar a la sala al presidente del colegio, Aracely Aguilar; a la vicepresidenta interina de Student Services, Carmen Dones; y a la directora atlética, Deborah Hefter. Entonces, el head coach, James Sims, reunificó al equipo en una sala de juntas donde las autoridades del plantel les informaron la noticia.
“Básicamente se desmoronó todo el equipo”, dijo Sarzo. “El 75% de nuestros jugadores son de fuera del estado. Yo tenía compañeros de Bélgica, Japón, Texas, Alabama, Georgia, Arizona, Carolina del Norte [y] Hawái que recién firmaron contratos de arrendamiento de un año para rentar un cuarto para poder competir por Pierce”.
Después de que se les comunicara la decisión, Sarzo relató que hubo discusiones entre jugadores. “Todo mundo seguía debatiendo, hablando de sus contratos de renta y de lo que pasaría este año. Cuando un jugador preguntó: ‘¿Hay alguna posibilidad de que ustedes puedan revocar y cambiar la decisión?’, dijeron que no. Así que todos nos levantamos y nos fuimos”.
Robert “RJ” Sarzo, padre de Julian, fue entrenador de football en San Fernando High y había decidido ser voluntario para entrenar también en Pierce. Cuando recibió el mensaje de su hijo sobre la cancelación, RJ intentó llamarlo, pero le costó entenderlo porque su hijo lloraba.
“Es realmente desafortunado… porque hay tantos niños que vinieron de fuera del estado”, dijo RJ. “Muchos de esos chicos tienen que pagar la colegiatura completa porque no existe un programa de promesa para los jugadores de fuera. Ellos hicieron el compromiso. … He escuchado de padres [que] vendieron su coche y se están llevando el camión para que su hijo pueda venir aquí a jugar”.
Sims también dijo que se enteró del anuncio por sorpresa. Primero supo de los rumores cuando un jugador le preguntó si eran ciertos. El lunes, Sims fue llamado al pasillo y se le informó que el correo enviado el viernes era real y que la temporada había sido cancelada.
“Le dije a la directora atlética que [expletivo] con lo que hiciste”, dijo Sims. “Contactaste a todas las otras escuelas, y todos los demás ya lo sabían, menos nosotros y los jugadores. Tuvimos que enterarnos por otras personas. Y su respuesta fue, frente [a la vicepresidenta], ‘Bueno, solo estaba haciendo lo que me aconsejaron”.
Pierce College emitió un comunicado el 4 de agosto en el que indicó que había estado monitoreando el roster de football durante el verano y, tras una evaluación, determinó que el equipo no alcanzó el tamaño necesario para participar de forma segura durante toda la temporada.
“Nuestra prioridad inmediata es apoyar a cada estudiante-atleta afectado”, dijo el comunicado. “Pierce College está trabajando con la Southern California Football Association y con otras universidades para ayudar a los estudiantes que deseen continuar compitiendo a buscar oportunidades con la menor interrupción posible para su progreso académico”.
Sin embargo, los números no parecen cuadrar. Antes de la cancelación, había 45 jugadores en el roster. Cuando Sims se convirtió en entrenador en jefe en 2022, solo había ocho jugadores en el equipo, a los cuales logró subir a 32, y aun así jugaron su temporada sin interrupciones.
Uno de los aspectos más difíciles para Sims, según dijo, es el impacto en los jugadores. Aunque Pierce no ha tenido una temporada ganadora en años, él valora que muchos de sus jugadores llegan a universidades de cuatro años e incluso algunos han recibido ofertas de programas de División 1. Sin embargo, dijo que este año eso se perdió.
“Como entrenador, yo … asumo responsabilidad por todo lo que pase con ese equipo”, dijo Sims. “Pero la administración no está asumiendo responsabilidad por su parte. … Si les preocuparan, se reunirían con el [equipo] y hablarían de cómo iban a interrumpirles la vida. … Piensa en esto: “¿Qué tan difícil va a ser para esos niños transferirse cuando están atrapados con un contrato de arrendamiento de un año?”.
De acuerdo con la nota, a los jugadores se les otorgaron exenciones (waivers) para transferirse a otro colegio, y algunos ya lo hicieron. Julian Sarzo indicó que el lunes fue el último día para transferirse a otro community college; si el anuncio se hubiera retrasado un día más, todos los jugadores habrían quedado en Pierce.
Para Julian, aún le cuesta asimilar que tendrá que tomar un año de “gap”, porque como quarterback no encuentra lugar en otros equipos.
“Aceptamos que… realmente no había nada que pudiéramos hacer”, dijo. “Solo voy a esperar que mis muchachos den su máximo en cualquier otro [junior college] y que yo haga lo mismo el próximo año”.

